El Niño en Cuba eleva riesgos de sequía, calor e invierno severo

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El fortalecimiento de El Niño en Cuba podría agravar la sequía y el calor antes de favorecer un invierno con lluvias intensas, frentes fríos y tormentas severas.

El Niño gana fuerza en el Pacífico

La Organización Meteorológica Mundial situó en 80 % la probabilidad de formación del fenómeno entre junio y agosto de 2026. La posibilidad de que continúe al menos hasta noviembre ronda o supera el 90 %.

Los modelos internacionales anticipan un episodio de intensidad moderada como mínimo, aunque podría alcanzar una categoría fuerte. El calentamiento del Pacífico tropical puede alterar las temperaturas y las precipitaciones en varias regiones.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos confirmó que las condiciones de El Niño ya están presentes. También prevé que el fenómeno se fortalezca durante el invierno 2026-2027 del hemisferio norte.

Su Centro de Predicción Climática calcula una probabilidad del 63 % de que alcance una intensidad muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Un episodio de esa magnitud quedaría entre los mayores del registro histórico iniciado en 1950.

Sequía y calor amenazan el agua y la agricultura

El primer riesgo de El Niño en Cuba aparece durante los meses cálidos. Los especialistas prevén temperaturas superiores a lo habitual y condiciones favorables para el desarrollo o la prolongación de la sequía.

Ese escenario puede reducir la humedad de los suelos, afectar cultivos y aumentar la demanda de agua. También elevaría el consumo eléctrico relacionado con ventiladores, aires acondicionados y sistemas de bombeo.

El investigador Luis Lecha Estela, del Instituto de Meteorología de Cuba, ha advertido sobre posibles condiciones de sequía meteorológica y estrés hídrico. Sus análisis también apuntan a veranos más cálidos de lo normal.

La OMM recomienda combinar sus pronósticos globales con la vigilancia regional y local. El comportamiento de El Niño no produce efectos idénticos en todos los territorios ni determina por sí solo cada evento meteorológico.

Menos ciclones no significa ausencia de peligro

El segundo frente corresponde a la temporada ciclónica del Atlántico. El Niño suele aumentar la cizalladura vertical del viento, un factor que dificulta la organización y el fortalecimiento de ciclones tropicales.

Sin embargo, una temporada menos activa no elimina la posibilidad de impactos sobre Cuba. Los pronósticos del Instituto de Meteorología estimaron un 40 % de probabilidad de afectación por al menos un huracán durante 2026.

La posibilidad de que alguna tormenta tropical alcance el país se situó en 75 %. Por tanto, las familias deben mantener la preparación habitual durante toda la temporada, aunque disminuya el número total de sistemas.

Invierno con lluvias, frentes fríos y tornados

El tercer riesgo se concentraría durante el invierno 2026-2027. Meteorólogos cubanos anticipan una mayor frecuencia e intensidad de frentes fríos, lluvias fuertes y tormentas severas.

Las zonas occidental y central podrían enfrentar los efectos más notables. Entre los peligros asociados figuran inundaciones, vientos fuertes, descargas eléctricas y tornados.

El meteorólogo Yosmelvi Páez Cornell resumió el contraste previsto: «Mientras tendremos una de las temporadas ciclónicas más tranquilas en décadas por los efectos de El Niño, la temporada invernal será todo lo contrario».

Como referencia, durante febrero de 2010 Cuba recibió siete frentes fríos, frente a un promedio histórico de 3,34 para ese mes. Aquel invierno también estuvo influido por El Niño.


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