El programa de baterías BESS en Cuba avanza con cuatro instalaciones que aportarían 200 megavatios para regular el Sistema Electroenergético Nacional y aprovechar mejor la generación solar.
Los sistemas están ubicados en El Cotorro y Habana 220, ambos en la capital, además de Bayamo, en Granma, y Cueto, en Holguín. Cada emplazamiento tendrá una potencia de 50 megavatios.
La Unión Eléctrica prevé que estas instalaciones respondan con rapidez ante variaciones bruscas de frecuencia. Su función consiste en absorber o inyectar electricidad en fracciones de segundo, según las necesidades de la red.
Habana 220 debe incorporarse antes del 30 de octubre
El cronograma divulgado establece que el ensamblaje eléctrico del sistema Habana 220 debe concluir el 30 de septiembre de 2026. Su integración a la red está prevista antes del 30 de octubre.
Esta unidad fue revisada recientemente durante una visita de Miguel Díaz-Canel. El proyecto forma parte de las inversiones destinadas a mejorar la estabilidad de la red eléctrica cubana.
El sistema de El Cotorro ya terminó su etapa de pruebas y se encuentra en operación. Según los datos difundidos, respondió durante contingencias recientes del sistema eléctrico.
Entre esos eventos estuvieron la salida de la central termoeléctrica Antonio Guiteras y averías en líneas de transmisión. La batería actuó para sostener la frecuencia y limitar el riesgo de una desconexión más amplia.
Bayamo y Cueto avanzan en el montaje
En Bayamo continúa la instalación del BESS dentro de la subestación de 220 kilovoltios. Los trabajos presentan un estado avanzado, aunque todavía no se ha divulgado una fecha concreta para su entrada en servicio.
La unidad de Cueto se encuentra en la fase final de ensamblaje. El siguiente paso será comenzar las pruebas con asistencia de asesores chinos vinculados al proyecto.
Cuando las cuatro instalaciones funcionen, el país dispondrá de 200 megavatios dedicados a la regulación de la red. Esa capacidad no equivale a nueva generación eléctrica permanente.
Las baterías tampoco sustituyen la potencia que falta cuando termoeléctricas u otras fuentes quedan fuera de servicio. Su aporte principal consiste en responder rápidamente ante desequilibrios entre generación y demanda.
¿Cómo pueden influir estas baterías en los apagones?
Los sistemas BESS pueden reducir el riesgo de colapsos causados por caídas repentinas de frecuencia. También pueden ayudar a evitar interrupciones automáticas cuando ocurre una avería importante.
Sin embargo, no eliminan por sí solos los apagones asociados al déficit de generación. Su efecto dependerá del funcionamiento del resto de las centrales, las redes de transmisión y los nuevos parques solares.
La tecnología también permitirá gestionar mejor las variaciones de la energía fotovoltaica. La producción solar cambia por la nubosidad, las lluvias y la disminución de la radiación al final de la tarde.
Ante esas fluctuaciones, las baterías pueden absorber excedentes o entregar potencia de forma inmediata. Esto facilita la incorporación de más energía renovable sin provocar oscilaciones severas en la frecuencia.
El cronograma inmediato concentra la atención en Habana 220, con el cierre del ensamblaje fijado para el 30 de septiembre y su conexión prevista antes del 30 de octubre de 2026.

















