Cuba oficializó un nuevo marco legal que permite a los cubanos residentes en el extranjero ser propietarios de negocios privados en Cuba.
La reforma apareció el miércoles 2 de septiembre en la Gaceta Oficial. También elimina restricciones sobre el tamaño de las empresas privadas y amplía sus posibilidades de operación.
Los cambios representan la mayor modificación del sector desde la legalización de las micro, pequeñas y medianas empresas en 2021. Su alcance incluye la contratación de más de 100 trabajadores y la expansión hacia otras provincias.
Emigrados podrán participar como propietarios
La legislación elimina el requisito de mantener una “residencia efectiva” en la isla para ser propietario de una empresa privada. Esa condición había quedado establecida mediante un decreto aprobado en 2024.
Con el nuevo esquema, una persona podrá tener participaciones en varias compañías al mismo tiempo. También podrán surgir negocios con presencia en distintas provincias y cadenas comerciales de alcance nacional.
El Gobierno llevaba varios años valorando la incorporación de cubanos residentes fuera del país. En 2023, Miguel Díaz-Canel dijo ante empresarios cubanoamericanos que trabajaban en una legislación para permitir esas inversiones.
El mandatario presenta estas medidas como parte de las reformas económicas necesarias para preservar el sistema político cubano. Sin embargo, ha insistido en que no deben calificarse como capitalistas.
Agricultura, importaciones y exportaciones
El decreto autoriza la creación de empresas agrícolas privadas, una actividad que permanecía limitada pese a la crisis de producción alimentaria. La decisión amplía los sectores disponibles para los negocios privados en Cuba.
Las compañías también podrán importar y exportar directamente, sin recurrir de forma obligatoria a intermediarios estatales. Aun así, necesitarán autorización del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.
La reforma llega después de otra ampliación de las actividades permitidas al sector no estatal. Esa lista incorporó, entre otras opciones, la apertura de farmacias y la gestión de estaciones de servicio.
Las empresas deberán vender productos y servicios en pesos cubanos, salvo que reciban permiso para operar en moneda extranjera. Los negocios de alquiler tendrán además obligaciones específicas de información ante el Ministerio del Interior.
Obstáculos para invertir desde Estados Unidos
La autorización cubana no elimina las restricciones aplicables a ciudadanos de Estados Unidos. El embargo permanece vigente y Cuba continúa incluida en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.
Por ello, los nacionales estadounidenses no pueden realizar transacciones comerciales con la isla sin una autorización del Gobierno de Estados Unidos. Esta limitación alcanza a muchos cubanoamericanos interesados en participar en empresas cubanas.
También persisten riesgos dentro de la isla. Entre ellos figuran los apagones prolongados, la devaluación del peso, el deterioro de la infraestructura, los impuestos y la limitada protección jurídica para inversores.
Omar Sixto, fundador de la Cámara Nacional de Comercio Cubanoamericana, expresó dudas sobre la estabilidad de las reglas. “No existe un marco legal en el que un empresario pueda buscarse un abogado y reclamar. Ellos son los que controlan las regulaciones y pueden cambiarlas de un plumazo.”
Sixto afirmó que las empresas de mayor tamaño no verán garantías suficientes para colocar capital en Cuba. “Empresarialmente hablando, nuestro grupo está completamente convencido de que en Cuba no se puede hacer negocios hasta que no haya un cambio”, declaró.
La norma permite superar el límite previo de 100 empleados y autoriza que un mismo empresario mantenga participaciones simultáneas en varias compañías.

















