Alquileres superiores a 1.200 euros y requisitos difíciles obligan a familias en Canarias a compartir vivienda o plantearse marcharse.
Los alquileres de larga duración en Canarias alcanzan precios que muchas familias trabajadoras ya no pueden asumir. Ante rentas superiores a 1.200 euros mensuales y requisitos cada vez más exigentes, algunos residentes optan por compartir vivienda con desconocidos o plantearse abandonar las islas.
El problema perjudica incluso a funcionarios y docentes, dos perfiles especialmente buscados por propietarios debido a la estabilidad de sus ingresos. Sin embargo, las dificultades son mayores para autónomos, trabajadores temporales, familias con hijos y personas que no pueden presentar varias nóminas o un aval.
Alquileres en Canarias superan los 1.200 euros
Canarias cerró agosto de 2026 con un precio medio de 15,4 euros por metro cuadrado, un 5,3 % más que durante el mismo mes del año anterior. De este modo, una vivienda de 80 metros cuadrados costaría alrededor de 1.232 euros mensuales, sin incluir electricidad, agua, internet y otros gastos.
En Las Palmas de Gran Canaria, el precio medio alcanzó los 14,6 euros por metro cuadrado, aunque zonas como Puerto-Canteras llegaron a 16,9 euros. Los datos proceden del último informe de precios de Idealista, basado en las viviendas anunciadas en la plataforma.
Pero los precios no constituyen el único obstáculo. Residentes consultados en grupos públicos de alquiler denuncian que algunos anuncios exigen empleo fijo, nóminas elevadas, avales o la condición de funcionario o docente, mientras otros excluyen a personas con hijos o mascotas.
Una funcionaria reconoció que ni siquiera su estabilidad laboral le permite pagar 1.200 euros sin comprometer sus gastos básicos. Por lo tanto, tener una plaza pública puede facilitar el acceso frente a otros candidatos, pero no convierte automáticamente estos precios en asequibles.
Compartir vivienda con desconocidos como última alternativa
Uno de los casos divulgados recientemente corresponde a una mujer que busca vivienda junto a su madre, mayor de 70 años, y sus cuatro mascotas. Debido a los precios, la existencia de una sola pensión y las restricciones para alquilar con animales, ambas decidieron buscar a otra persona o pareja con quien compartir una casa.
Su propuesta consiste en encontrar una vivienda de aproximadamente 800 euros y dividir el alquiler entre las dos partes. Nunca habían considerado compartir casa con desconocidos, pero aseguran que encontrar por sí solas un alquiler que puedan asumir resulta prácticamente imposible.
Otros residentes cuentan que llevan meses e incluso años buscando pisos o habitaciones de larga duración. Además del precio, se encuentran con alquileres únicamente por temporada, prohibiciones para empadronarse y solicitudes de fianza antes de visitar la propiedad, una práctica que puede esconder intentos de estafa.
El problema afecta más a quienes tienen ingresos inestables
Los propietarios pueden solicitar documentos que acrediten la solvencia del futuro inquilino. No obstante, cuando la selección se concentra en funcionarios o personas con contratos indefinidos, quedan en una posición especialmente difícil los autónomos, desempleados y trabajadores con contratos temporales, aunque dispongan de ahorros o puedan pagar el alquiler.
Las familias con hijos también denuncian anuncios que limitan el número de ocupantes, incluso cuando el tamaño de la vivienda sería suficiente. Asimismo, tener mascotas reduce considerablemente la oferta disponible y obliga en algunos casos a aceptar precios más altos o ubicaciones alejadas del trabajo y la escuela.
Canarias prepara una nueva convocatoria del Bono Alquiler Joven, con una ayuda de 250 euros mensuales durante un máximo de dos años. Sin embargo, esta medida se dirige a personas de hasta 35 años y todavía no cuenta con un plazo de solicitud abierto, por lo que deja fuera a buena parte de quienes aparecen en estos testimonios.
Para numerosos residentes, la alternativa inmediata ya no consiste en buscar un piso más pequeño. La elección se reduce a compartir vivienda, destinar la mayor parte del salario al alquiler o marcharse de Canarias en busca de un mercado menos inaccesible.

















