No es la primera vez que medios de la oficialidad de Cuba denuncian que en el mercado negro de la isla o en Mipymes se mueve una enorme cantidad de ropa de segunda mano o de la marca china Shein, muy popular en todo el mundo, a precios desorbitados, como si fueran de grandes textiles como Chanel, Louis Vuitton o Gucci.
Este fin de semana la web Cubadebate, publicó otro comentario criticando el precio de venta de estas ropas en la isla, con ofertas por los cielos para productos de una marca que ha sido objeto de muchas críticas, entre ellas la inquietud sobre la calidad de los productos ofrecidos, tejidos de mala calidad, tamaños incoherentes y acabados pobres.
No obstante, aunque esto ha generado desconfianza en el mercado sobre la resistencia y el valor real de los artículos de Shein, medio mundo sigue comprando sus productos, por lo económicos que son, aunque no es el caso de Cuba, donde no hay practicamente ropa nueva y esta es de las pocas opciones que tienen los cubanos y cubanas de adquirir ropa.
¿Cómo funciona Shein en Cuba y por qué esos precios?
Directamente, desde Shein y su web o aplicación móvil no se puede comprar desde Cuba, no hay acceso para ello. ¿Cómo funciona entonces Shein y cómo se vende su ropa?
La forma de comprar en Shein desde Cuba es a través de un intermediario que tenga una tarjeta Visa o Mastercard y un familiar en Estados Unidos o México, España, etc. Así lo hacen, según el reporte mencionado. El vendedor que está en Cuba le ofrece a sus clientes en la isla la posibilidad de adquirir las prendas de moda de esta tienda online china.
“Yo les cobro lo mismo que me cuesta a mí, en USD, MLC, euros o moneda nacional según el cambio del día. El pedido tarda entre 20 y 30 días en llegar”, cuenta una de las vendedoras.
Sin embargo, el precio final de cada pieza incluye los gastos de mensajería dentro de La Habana, el envío a Cuba, el peso en kilos de lo que se compra y el impuesto por el servicio. Si vamos a provincia, todo esto se multiplica.
Por eso, lo que compras en Shein termina costando como si fuera de una marca de lujo. Pero aún así, muchos jóvenes prefieren pagar más por tener algo diferente y actual, que conformarse con lo que hay en el mercado estatal, que es escaso y poco atractivo. No queda más alternativa que pagar la ropa de Shein a tres o cuatro veces su valor real.
