Más de 100.000 niños en Cuba no están recibiendo la leche que les corresponde de forma diaria, según reconoció una directiva de la Industria Agroalimentaria durante el programa oficial Cuadrando la Caja.
La explicación apunta a un problema concreto dentro de la crisis alimentaria: no hay suficiente combustible para recoger la leche en los campos y llevarla hasta los puntos de distribución.
La industria admite afectaciones en la entrega de leche
Dayana Matech Vilá, vicepresidenta primera del grupo empresarial de la Industria Agroalimentaria, afirmó que su entidad tiene incidencia directa en la canasta familiar normada.
La directiva recordó que las industrias lácteas y cárnicas participan de forma permanente en el suministro de productos destinados a la población.
En el caso de los lácteos, explicó que la industria debe entregar todos los días del año la leche fluida a los niños que consumen ese producto.
Para los menores de 0 a 1 año está establecida la entrega de leche en polvo.
Sin embargo, la situación actual impide cumplir como está previsto.
Según Matech Vilá, la leche fluida no se puede recoger con normalidad porque no existen condiciones suficientes para trasladarse a los campos.
Ante la pregunta de si la leche existe y el problema es el transporte, la funcionaria respondió que no está el 100% de la leche.
Pero añadió que, si el país tuviera el combustible disponible como en el último período estable, “no hubiesen más de 100.000 niños afectados”.
Los municipios dependen de la leche que logren generar
La directiva explicó que los primeros meses del año coincidieron con la temporada baja de producción lechera.
Desde mayo comienza la campaña de primavera, cuando las lluvias permiten un aumento de la producción.
Pero ese incremento tampoco resuelve el problema si la leche no puede recogerse.
La estrategia aplicada ha sido el llamado cruzamiento de la leche.
En las cabeceras provinciales, la industria mantiene la responsabilidad de ir a los campos, recoger el producto y llevarlo al comercio.
La situación cambia en los municipios.
Matech Vilá dijo que, si un municipio no genera leche en su propio territorio, los niños de ese lugar no la consumen.
Por eso reconoció la afectación actual de más de 100.000 niños que no reciben la leche “como debería ser todos los días”.
Triciclos eléctricos como alternativa limitada
Entre las variantes mencionadas por la industria está el uso de triciclos eléctricos.
Algunas empresas han adquirido esos medios de transporte, apoyados con paneles solares para mantener la carga.
La idea es usar menos combustible en la distribución y reservarlo para el acopio de leche en zonas rurales.
Aun así, la solución luce limitada frente a la magnitud del problema.
La crisis también alcanza a la leche en polvo.
La funcionaria dijo que las navieras que normalmente llegaban a Cuba no están entrando con la regularidad necesaria.
También aseguró que, en algunos casos, aunque existe financiamiento para comprar leche, las operaciones no se concretan.
Según relató, algunas empresas responden: “No, con ustedes no podemos operar”.
La carne y el picadillo infantil también están afectados
El problema no termina en la leche.
La Industria Agroalimentaria también tiene compromisos con la entrega de carne de res o picadillo para niños.
Matech Vilá explicó que la situación energética impide recoger ganado en los campos, trasladarlo a la industria, procesarlo y distribuirlo.
Por esa razón, se están realizando sacrificios en losas sanitarias.
Ese mecanismo permite matar pequeñas cantidades de animales, pero no cubre toda la demanda.
Además, si no hay transporte para mover la carne, solo se benefician los niños del territorio cercano a la losa.
La Habana tiene una situación particular.
Según la directiva, todos los niños de la capital consumen leche en polvo.
Al no llegar suficiente leche importada, se limita la entrega.
En el caso de la carne o el picadillo, el suministro para La Habana depende de provincias como Villa Clara o Sancti Spíritus.
La funcionaria reconoció que los niños de la capital llevan más de 2 meses sin recibir el picadillo infantil.
APICUBA reconoce deuda con productores de miel
El programa también abordó la situación de los productores de miel.
Alberto Vicente Águila Abreus, director general de APICUBA, explicó que la apicultura cubana sigue orientada en buena parte a la exportación.
Según dijo, los productores que participan en exportaciones reciben una parte del ingreso en divisas.
El esquema actual contempla que retorne al productor el 42% del 70% que ingresa al país.
El directivo afirmó que ese mecanismo ha representado un alivio financiero para los apicultores.
Sin embargo, reconoció que la empresa arrastra una deuda.
Esa deuda ronda los 3.5 millones de pesos, vinculada al esquema anterior de pagos en MLC por tonelada vendida.
Águila Abreus afirmó que la empresa ya logró rebajar el 50% de ese monto.
Aun así, admitió que sigue siendo un motivo de insatisfacción para los productores.
El directivo dijo que la deuda está reconocida y conciliada con cada productor.
También aseguró que “se va a pagar”.
Según explicó, en los últimos 2 meses los movimientos de pago han sido más pequeños por dificultades en las exportaciones, los cobros y otros procesos asociados.
APICUBA intenta no aumentar la deuda y pagar la producción del mes vencido dentro de los 20 o 25 días del mes siguiente.
La crisis alimentaria vuelve a mostrar un problema repetido en Cuba: no basta con producir si después no hay combustible, transporte, pagos a tiempo ni una cadena logística capaz de llevar los alimentos hasta quienes dependen de ellos.
















