El acceso a servicios médicos y medicamentos básicos sigue deteriorándose en Cuba, con efectos visibles en hospitales, farmacias y hogares. La falta de insumos, equipos y transporte golpea tanto a pacientes crónicos como a personas en espera de una operación.
Los datos más recientes muestran un sistema sanitario con menos capacidad de respuesta y con una presión creciente sobre las familias.
Más de 95 mil cirugías siguen pendientes
La red hospitalaria cubana acumula 95.555 cirugías pendientes. Dentro de esa cifra hay 5.152 operaciones correspondientes a pacientes oncológicos, uno de los grupos más sensibles ante cualquier demora.
Las esperas afectan consultas especializadas, estudios diagnósticos y procedimientos quirúrgicos. En muchos casos, los pacientes deben retrasar tratamientos por falta de materiales, equipos o disponibilidad hospitalaria.
Farmacias sin medicamentos básicos
La escasez también se refleja en las farmacias estatales. En zonas de La Habana, varios medicamentos de uso frecuente llevan meses sin llegar de forma estable.
La ausencia de analgésicos, antihipertensivos y otros fármacos obliga a muchos cubanos a buscar alternativas en el mercado informal.
El enalapril muestra esa diferencia. Mientras en la red estatal cuesta alrededor de 0,02 dólares, en la venta informal puede llegar a 0,50 dólares.
Ese salto pesa mucho más en un país donde el salario promedio mensual ronda los 11 dólares.
Más presión sobre las familias
La falta de medicamentos ya no afecta solo a tratamientos ocasionales. También golpea a pacientes con enfermedades crónicas, personas mayores y familias que necesitan insumos básicos para cuidar a enfermos en casa.
En la práctica, muchos tratamientos dependen de redes familiares, envíos desde el exterior o compras informales con precios muy superiores a los estatales.
Indicadores sanitarios en retroceso
La mortalidad infantil subió a 9,9 por cada mil nacidos vivos en 2025, frente a 7,1 en 2024.
La mortalidad materna también aumentó. Pasó de 40,6 a 44,1 por cada 100.000 nacidos vivos.
Estos indicadores reflejan el impacto de una crisis que no se limita a los hospitales. También alcanza hogares maternos, servicios de urgencia, áreas de diagnóstico y tratamientos especializados.
Menos cobertura fuera de La Habana
En provincias fuera de la capital, los problemas se agravan por la escasez de transporte, combustible, reactivos y personal.
Los servicios oncológicos y los hogares maternos figuran entre las áreas más sensibles. La falta de equipos y materiales puede retrasar diagnósticos, controles y procedimientos esenciales.
Las autoridades sanitarias han hablado de una “reingeniería” del sistema. Sin embargo, para muchos pacientes, la realidad inmediata sigue siendo la misma: operaciones aplazadas, farmacias vacías y gastos cada vez más difíciles de asumir.











