El Comando Sur de Estados Unidos realizó un ejercicio de mesa para evaluar posibles escenarios de inestabilidad en Cuba durante los próximos meses, según un reporte exclusivo de Axios basado en fuentes de alto nivel de la administración Trump.
La simulación ocurrió en abril y reunió a representantes de varias agencias federales. El objetivo fue analizar respuestas ante una posible escalada de la crisis cubana en el verano, cuando los apagones, el calor y el deterioro de los alimentos pueden aumentar el malestar social.
Un ejercicio con varias agencias federales
El ejercicio fue descrito como un tabletop, una simulación usada para anticipar decisiones ante escenarios de crisis.
En la reunión participaron funcionarios del Pentágono, el Departamento de Estado, la comunidad de inteligencia y otras agencias del gobierno federal.
El análisis se centró en Cuba y en el posible agravamiento de la situación interna durante los meses de verano.
Según Axios, la administración Trump estudia distintos cursos de acción si la isla entra en una fase de mayor inestabilidad.
Las fuentes citadas por el medio señalaron que no existe una invasión aprobada. Sin embargo, el gobierno sí ha evaluado escenarios de respuesta militar ante un deterioro brusco del orden interno.
Un alto funcionario describió la estrategia como una forma de «aceleración metódica». También explicó la lógica detrás de esa presión gradual.
«No queremos matar al régimen todavía. Hay un método. Es paso a paso», dijo la fuente a Axios.
Presión económica sobre GAESA
La estrategia de Washington combina sanciones, presión diplomática y planificación ante posibles escenarios de crisis.
El 1 de mayo, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva con sanciones secundarias contra empresas extranjeras que mantengan negocios con GAESA.
Ese conglomerado militar-industrial controla el 70% de la economía cubana, según la información citada por Axios.
Las compañías internacionales tienen hasta el 5 de junio para salir de sus operaciones vinculadas a Cuba.
Tras esa decisión, navieras como la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd anunciaron su retiro de la isla.
También lo hizo la minera canadiense Sherritt International.
«Nunca habíamos visto este nivel de presión», declaró a Axios Max Meizlish, exfuncionario del Tesoro de Estados Unidos.
El reporte también vincula la crisis energética cubana con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero por fuerzas estadounidenses.
Según Axios, ese hecho cortó el suministro de petróleo venezolano a Cuba y agravó la situación energética de la isla.
Diferencias dentro del gobierno de Trump
La administración estadounidense no parece tener una posición única sobre cómo actuar si la crisis cubana empeora.
Un asesor de Trump advirtió que el presidente «no quiere tropas en tierra por más de 48 horas».
Ese mismo asesor calificó cualquier intervención militar como «un pantano en formación».
La Casa Blanca, según el reporte, prefiere mantener una vía de presión económica y diplomática antes que avanzar hacia una operación militar directa.
Al mismo tiempo, Estados Unidos anunció un paquete de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba.
Ese apoyo sería canalizado mediante la Iglesia Católica y organizaciones no gubernamentales, sin pasar por el gobierno cubano.
«Si quisiéramos acelerar el colapso, no habríamos enviado ayuda», dijo un funcionario citado por Axios.
Washington no identifica un relevo en Cuba
Uno de los puntos más sensibles del reporte es la falta de un plan claro para una eventual transición.
Funcionarios estadounidenses admitieron que no han identificado dirigentes cubanos capaces de encabezar un gobierno interino si el sistema colapsa.
Esa ausencia de una figura de reemplazo complica cualquier escenario de cambio político rápido.
La acusación federal contra Raúl Castro, revelada el 20 de mayo por el Departamento de Justicia, aparece como otro elemento de presión.
También se menciona la llegada del portaaviones USS Nimitz al Caribe, ocurrida en paralelo a los preparativos del Comando Sur.
Desde La Habana, el canciller Bruno Rodríguez respondió a los reportes sobre planes militares estadounidenses.
El funcionario acusó a Washington de manipular la opinión pública para justificar una agresión contra Cuba.
El ejercicio del Comando Sur confirma que Estados Unidos no solo observa la crisis cubana desde el plano diplomático. También evalúa escenarios de seguridad ante un verano que podría aumentar la tensión dentro de la isla.













