El presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, monseñor Arturo González Amador, advirtió sobre la crisis humanitaria en Cuba y describió la situación actual como el período más dramático de la memoria nacional.
Obispo de Santa Clara alerta sobre el colapso sanitario
En una entrevista con la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), monseñor González Amador, quien también es obispo de Santa Clara, señaló que las parroquias enfrentan a diario episodios de extrema desesperación. Según AICA, feligreses se han desmayado durante las misas debido a la prolongada falta de alimentos.
El colapso de las infraestructuras afecta gravemente al sector sanitario. La falta de agua corriente y suministros básicos obliga a suspender cirugías esenciales. González Amador señaló que conoce casos de personas que han tenido que recurrir a familiares en el extranjero para obtener todos los recursos necesarios para una cirugía, incluido el hilo de sutura.
Solo tres horas diarias y miedo a la guerra
La isla enfrenta cortes eléctricos que en varias regiones limitan el suministro a tres horas diarias, lo que ha obligado a modificar las prácticas religiosas. La liturgia nocturna ya no existe y la Vigilia Pascual tuvo que adelantarse al horario diurno por razones de seguridad, explicó el prelado.
Además de la escasez material, las comunidades enfrentan una depresión generalizada y una vulnerabilidad psicológica exacerbada por los persistentes rumores de inestabilidad geopolítica. «El miedo a la guerra es tremendo; forma parte de la preocupación diaria de mucha gente», observó.
Iglesia sostiene comedores sociales pese a las limitaciones
A pesar de las graves limitaciones operativas, las instituciones católicas mantienen el funcionamiento de comedores sociales y la distribución de comidas adaptadas a los escasos recursos disponibles. «El día que una monja o un sacerdote muera de hambre o por falta de medicinas, ese día no quedará nadie con vida, porque todos comparten lo poco que tienen», enfatizó.
La labor pastoral se ve obstaculizada por la inflación y la escasez de combustible, lo que impide que el clero viaje a zonas rurales. El presidente del episcopado cubano concluyó con un llamamiento a los benefactores internacionales para sostener la evangelización y las obras de caridad en un país donde la iglesia sufre junto a su pueblo.













