Donald Trump consideró «altamente improbable» reanudar la guerra con Irán si progresan las negociaciones nucleares y la reapertura del estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos expuso esa posición el domingo 8 de noviembre de 2026, durante una entrevista telefónica con CNN. Su valoración quedó condicionada a un acuerdo con Teherán, no a una renuncia definitiva al uso de la fuerza.
«Depende de si firman o no un acuerdo muy sólido», afirmó. También mantuvo abierta la opción de ordenar nuevos bombardeos: «Lo haría si fuera necesario».
La opción militar permanece abierta
Trump sostuvo que las fuerzas estadounidenses están preparadas para intervenir y aseguró que dispone de tres portaaviones en la región. También mencionó posibles ataques contra centrales eléctricas y puentes, aunque expresó su preferencia por evitar la destrucción de esas infraestructuras.
Sus declaraciones moderan el tono de las amenazas de las últimas semanas, pero mantienen la presión militar sobre las conversaciones. El mandatario vinculó su decisión a los resultados que obtenga por la vía diplomática.
Ocho meses después del comienzo de la ofensiva estadounidense e israelí, el conflicto atraviesa un estancamiento. Hay poca actividad militar de gran escala y escasos avances diplomáticos, mientras petroleros que cruzan Ormuz han sufrido ataques iraníes.
Teherán describe unas conversaciones estancadas
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ofreció una lectura distinta sobre las perspectivas de negociación. Atribuyó la pausa en los contactos al impacto de la derrota republicana en las elecciones legislativas estadounidenses.
En declaraciones a la televisión estatal iraní, sostuvo que los mediadores habían dejado de viajar durante los últimos días. Según su valoración, Washington necesitaba asimilar los resultados electorales antes de determinar los siguientes pasos.
Qatar mantiene su papel de mediador. El viernes 6 de noviembre comunicó que Trump había hablado con el emir, Tamim bin Hamad Al Thani, sobre la desescalada. Un día antes, Araqchi conversó con sus homólogos de varios países de la región, entre ellos Arabia Saudita, Omán y Qatar.
















