Anuncian reparto de pollo en las bodegas: esto es lo que recibirá cada persona

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Comienza distribución de pollo de la Canasta Familiar Normada en las bodegas de esta provincia de Cuba. Más detalles de inmediato.

Las autoridades de comercio de Ciego de Ávila informaron en su canal de Telegram sobre la distribución del pollo correspondiente a la Canasta Familiar Normada, en medio de las dificultades que atraviesa el sistema de abastecimiento de productos básicos en Cuba.

De acuerdo con el aviso divulgado por las autoridades provinciales, esta semana comenzó la entrega del pollo destinado a los consumidores registrados en varias zonas y municipios de Ciego de Ávila.

La cantidad establecida es de 345 gramos de pollo por persona, correspondiente a la distribución normada.

La entrega se desarrolla de manera gradual y no alcanza simultáneamente a todos los territorios de la provincia.

Según el aviso oficial, la distribución se realiza esta semana en diferentes municipios y localidades.

En el municipio de Ciego de Ávila, la entrega corresponde a la zona sur. También se distribuye en los municipios de Chambas, Bolivia y Primero de Enero.

En Baraguá, la distribución se realiza en Gaspar, mientras que en Venezuela corresponde a la localidad de Jagüeyal. También se incluye al municipio de Majagua.

Las autoridades no informaron en el aviso cuándo concluirá la distribución en cada territorio ni precisaron cuándo recibirán el producto las zonas que no aparecen incluidas en esta primera relación.

Solo 345 gramos de pollo por consumidor

La cantidad anunciada vuelve a poner de manifiesto las limitaciones del sistema de abastecimiento de alimentos en Cuba.

Con una asignación de 345 gramos por persona, una familia de cuatro integrantes recibiría poco menos de 1,4 kilogramos de pollo para el período correspondiente.

El producto forma parte de la Canasta Familiar Normada, un mecanismo mediante el cual el Estado distribuye determinados alimentos de manera racionada a la población a través de las bodegas.

Sin embargo, durante los últimos años las entregas han sufrido modificaciones, retrasos y reducciones como consecuencia de la escasez de productos y las dificultades económicas que enfrenta el país.

Retrasos en las entregas de las bodegas

La situación de Ciego de Ávila no constituye un fenómeno aislado. En diferentes provincias cubanas se han registrado atrasos en la distribución de productos de la canasta normada, con entregas que en ocasiones llegan semanas después del período previsto.

El problema afecta especialmente productos básicos como arroz, azúcar, café, aceite, pollo y otros alimentos que tradicionalmente forman parte de la distribución racionada.

La irregularidad en el abastecimiento obliga a las familias a esperar los productos cuando llegan a las bodegas o recurrir al mercado informal para conseguir alimentos que no están disponibles de manera estable en la red estatal.

Esta situación también dificulta la planificación de los hogares, especialmente aquellos que dependen en buena medida de los productos vendidos mediante la libreta de abastecimiento.

Uno de los factores que complica el funcionamiento de la cadena de abastecimiento en Cuba es la crisis de combustible.

La falta de combustible tiene efectos que van mucho más allá del transporte de pasajeros. También dificulta el traslado de mercancías desde los centros de almacenamiento y distribución hasta los municipios y, finalmente, hasta las bodegas.

La distribución de apenas unos cientos de gramos de pollo por persona debe analizarse dentro de un escenario económico mucho más amplio.

Cuba atraviesa una prolongada crisis caracterizada por escasez de alimentos, inflación, dificultades de producción nacional, problemas energéticos y falta de combustible, factores que han reducido la capacidad del Estado para mantener el nivel de abastecimiento de años anteriores.

La producción agropecuaria también enfrenta dificultades relacionadas con la disponibilidad de combustible, fertilizantes, alimentos para animales, piezas de repuesto y otros recursos necesarios para mantener la producción.

A esto se suma la pérdida de poder adquisitivo de los salarios frente al aumento de los precios, lo que hace que cualquier interrupción de las entregas en las bodegas tenga un impacto mayor sobre las familias.


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