La peor crisis de combustible de Cuba podría recibir crudo ruso: ¿por cuánto tiempo?
Cuba enfrenta la peor crisis de combustible en décadas, y la llegada de petróleo ruso podría ofrecer un respiro temporal.
Según la empresa de inteligencia marítima Kpler Ltd., un petrolero con más de 700.000 barriles de crudo ruso se dirige al puerto de Matanzas, en medio de restricciones impuestas por Estados Unidos que complican el suministro de energía a la isla caribeña.
El embargo estadounidense y el reciente bloqueo naval en el Caribe han dificultado que Cuba reciba petróleo de sus proveedores tradicionales. México, que había sido un aliado clave en el suministro, detuvo los envíos tras la presión de Washington.
La captura del líder venezolano Nicolás Maduro y la suspensión del flujo de combustible de Venezuela han agravado la situación, dejando a la isla dependiente de reservas internas y de un suministro internacional incierto.
El buque Anatoly Kolodkin, cargado con crudo de los Urales, representa una posible primera entrega significativa tras meses de escasez.
La situación es crítica: el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó que el país no había recibido combustible en tres meses, lo que marca el periodo más largo sin suministro en al menos 12 años. Cada día sin combustible acerca a la isla a lo que expertos llaman su “fecha de caducidad”, cuando podrían agotarse completamente sus reservas.
Aunque la llegada de crudo ruso sería un alivio importante, no es una solución inmediata. Antes de poder ser utilizado, el petróleo debe ser refinado, un proceso que puede tardar entre 20 y 30 días.
Expertos como Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, advierten que enviar producto refinado sería más efectivo que enviar crudo. Aun así, los 700.000 barriles estimados representan aproximadamente siete días de consumo de la isla, que requiere unos 100.000 barriles diarios para mantener su funcionamiento básico.
El futuro del suministro depende de factores políticos y logísticos. La llegada de los petroleros rusos no solo pone a prueba la capacidad de Cuba para gestionar sus reservas, sino también la efectividad del embargo estadounidense frente a nuevos aliados internacionales.
Mientras tanto, la población cubana continúa enfrentando apagones y restricciones que podrían prolongarse si los envíos se retrasan o se interrumpen.













