La situación con el atraso de los trámites en toda Cuba es un “viejo mal”. Años y años de burocracia, demoras de legalizaciones y otras gestiones, llevan a que las ventas de turnos para los mismos, ya sea en el Registro Civil o en gestorías y bufetes, sea algo del día a día en la isla.
Este año, desde el Registro Civil en Matanzas, por ejemplo, denunciaron que la situación era caótica y desesperante para los ciudadanos que necesitan realizar algún trámite legal. Según el medio estatal Girón, en esa ciudad existen personas que venden los turnos por 700 pesos y otras que se aprovechan de la desorganización para colarse.
Además, el servicio online que ofrece el Ministerio de Justicia no funciona correctamente y genera más demoras e inconvenientes. Eso es algo que también se viene denunciando mes tras mes y las mejoras no aparecen. Aparentemente, en la isla, solo mejora algo, si existe un pago o alguna “ayudita” de por medio.
Los testimonios de los afectados también revelan las dificultades que enfrentan para obtener documentos como actas de defunción o de nacimiento, imprescindibles para ejercer sus derechos o incluso emigrar.
Ventas de turnos para realizar trámites en Cuba
Algunos usuarios detallan que llevan meses o años esperando una respuesta de un trámite, mientras que otros tienen que soportar condiciones precarias e insalubres en las oficinas del Registro Civil, bufetes y gestorías, donde a veces no hay baños ni ventilación adecuada. O simplemente, tienen que estar bajo las inclemencias del tiempo en alguna acera de la entidad.
El director de Justicia de Matanzas, en aquella ocasión, reconoció que la demanda superaba la capacidad de atención y que hay una falta de coordinación entre la plataforma virtual y la realidad. Sin embargo, esta no es una situación nueva, sino que se arrastra desde hace tiempo, según estas denuncias.
“Llevo años sufriendo este supermal trabajo para legalizar mi casa a mi nombre: registro civil, bufetes, notaría, además de esperar años luz por los documentos que, cuando están, tienen errores”, opinó una mujer.
Mientras otra aseguraba, con desesperación: “Triste, pero es así. Si no vas con el billete en la mano, no resuelves, aun cuando hagas la cola”.













