Navieras internacionales suspenden reservas para Cuba por temor a sanciones y la isla enfrenta nuevo golpe económico tras esta decisión. Más detalles de inmediato. Las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos contra Cuba comenzaron a generar fuertes repercusiones en el transporte marítimo internacional, luego de que las navieras Hapag-Lloyd y CMA CGM suspendieran temporalmente la aceptación de nuevos pedidos vinculados con la isla.
La medida, confirmada por fuentes del sector a la agencia EFE, representa un nuevo golpe para la economía cubana, altamente dependiente de las importaciones y afectada por una profunda crisis energética, financiera y comercial.
La naviera alemana Hapag-Lloyd activó un “stop booking” desde esta semana y mantendrá la medida, al menos, hasta el próximo 5 de junio. Esta fecha coincide con el plazo fijado por el gobierno de Estados Unidos para que empresas potencialmente afectadas por la nueva Orden Ejecutiva abandonen actividades relacionadas con Cuba.
Por su parte, la compañía francesa CMA CGM también habría comenzado a restringir nuevas reservas hacia la isla. Aunque sus agentes en Cuba no han recibido instrucciones oficiales definitivas, los sistemas operativos de la empresa ya no estarían aceptando nuevos registros de carga vinculados al país.
Especialistas del sector marítimo explicaron que los llamados “stop booking” pueden responder a medidas preventivas mientras las empresas evalúan riesgos financieros y legales derivados de las nuevas sanciones estadounidenses.
El endurecimiento de las medidas ocurre después de que el presidente Donald Trump firmara el pasado 1 de mayo la Orden Ejecutiva 14404, dirigida contra personas y entidades que mantengan relaciones comerciales o financieras con el gobierno cubano.
La nueva normativa también afecta directamente a Gaesa, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, considerado uno de los pilares económicos del régimen. Gaesa administra puertos, terminales marítimas, aduanas y la Zona Especial de Desarrollo Mariel, además de controlar sectores clave como el turismo, las telecomunicaciones y la distribución de combustibles.
Analistas consideran que la decisión de las navieras refleja la creciente preocupación internacional por posibles sanciones secundarias de Estados Unidos. Las empresas temen que mantener operaciones vinculadas con Cuba pueda provocar congelamiento de activos o restricciones financieras en territorio estadounidense.
La situación podría agravar aún más el desabastecimiento en Cuba, donde ya existen dificultades para importar alimentos, combustible, materias primas y productos básicos. La paralización parcial de nuevas reservas marítimas amenaza con aumentar la presión sobre una economía golpeada por la inflación, los apagones y la escasez.
El impacto de las sanciones ya comenzó a sentirse en otros sectores. Apenas una semana después de la firma de la Orden Ejecutiva, la minera canadiense Sherritt, considerada una de las principales inversiones extranjeras en Cuba, anunció su salida inmediata de la isla.













