Empresarios cubanoamericanos en Miami descartan invertir en Cuba pese a nuevas medidas del gobierno de Miguel Díaz-Canel. Más detalles de inmediato.
Las recientes medidas anunciadas por el gobierno cubano para atraer inversión extranjera no parecen haber generado el impacto esperado entre los empresarios cubanoamericanos en Miami.
Diversas voces del sector privado coinciden en que, mientras no existan garantías de libertad política, seguridad jurídica y transparencia, el capital del exilio seguirá al margen de cualquier iniciativa económica en la isla.
Uno de los pronunciamientos más contundentes ha sido el del empresario Iván Herrera, fundador de Univista Insurance, quien aseguró que la falta de libertades es el principal obstáculo para cualquier tipo de inversión.
Según Herrera, su postura no es aislada, sino que refleja el sentir de numerosos empresarios con amplia experiencia en Estados Unidos, muchos de los cuales han construido negocios sólidos fuera de Cuba.
El empresario enfatizó que no habrá inversión significativa proveniente del exilio hasta que se produzcan cambios estructurales que garanticen derechos básicos para los ciudadanos cubanos. En su opinión, la confianza es un elemento clave que actualmente no existe debido a antecedentes negativos que han afectado a inversionistas de diferentes partes del mundo.
Herrera también denunció que el gobierno cubano ha generado desconfianza tras experiencias fallidas en las que inversionistas perdieron capital y proyectos. Este historial, según explicó, dificulta que nuevas propuestas económicas sean tomadas en serio por empresarios internacionales, incluidos los cubanoamericanos.
A pesar de los intentos oficiales por reactivar la economía mediante incentivos y reformas, el escepticismo persiste. Analistas coinciden en que, sin un cambio en el entorno político y legal, será complicado atraer inversiones sostenibles que contribuyan al desarrollo del país.
El debate sobre la inversión extranjera en Cuba continúa marcado por la tensión entre oportunidades económicas y condiciones políticas. Por ahora, el mensaje desde Miami parece claro: sin libertad, no habrá negocios.













