Sherritt frena su salida de Cuba y mantiene sus intereses mineros pese a sanciones de EE.UU, aseguran medios internacionales. La minera canadiense Sherritt International anunció un giro en su estrategia respecto a Cuba y confirmó que no procederá con la disolución de sus intereses en la isla ni con el cierre de su empresa mixta junto a la estatal General Nickel Company.
La decisión llega pocos días después de que la compañía informara sobre su intención de suspender operaciones directas en territorio cubano debido al endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos.
La empresa, con sede en Toronto, explicó que la rectificación se produjo tras mantener nuevas consultas con asesores legales, autoridades gubernamentales y diferentes partes interesadas.
Aunque Sherritt mantendrá suspendida su participación directa en las operaciones cubanas, la minera considera que todavía existen oportunidades para preservar el valor de sus activos en la isla.
El cambio de postura ocurre en un contexto de creciente presión por parte de Washington. El presidente estadounidense Donald Trump firmó el pasado 1 de mayo una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra Cuba y afecta directamente a sectores estratégicos como la minería y la energía.
Como consecuencia, Sherritt había iniciado la repatriación de empleados expatriados y evaluaba desligarse completamente de sus inversiones cubanas.
La situación se complicó aún más después de que Estados Unidos sancionara a Moa Nickel, la empresa conjunta formada entre Sherritt y General Nickel Company para la explotación de níquel y cobalto en Moa, uno de los principales polos mineros de Cuba. Además, la minera canadiense participa en Energas, uno de los mayores productores independientes de electricidad de la isla.
Pese a mantener sus activos, Sherritt reconoció que enfrenta serias dificultades operativas, financieras y legales derivadas de las nuevas restricciones estadounidenses. La compañía advirtió que estas complicaciones podrían afectar incluso su capacidad para cumplir con las cláusulas de sus contratos de deuda.
La incertidumbre también provocó movimientos internos dentro de la empresa. Tras anunciar inicialmente su salida de Cuba, dimitieron el presidente del consejo de administración, Brian Imrie; la directora financiera, Yasmin Gabriel; el auditor externo Deloitte y otros miembros del consejo directivo. Según la compañía, estas salidas han limitado su capacidad para presentar los resultados financieros correspondientes al primer trimestre del año.
El caso de Sherritt refleja el impacto de las sanciones de Estados Unidos sobre la economía cubana y sobre las empresas extranjeras con inversiones en sectores clave de la isla.
La decisión de mantener sus intereses en Cuba evidencia además la importancia estratégica que representan las reservas de níquel y cobalto, minerales fundamentales para industrias tecnológicas y energéticas a nivel mundial.













