Farmacias vacías y dependencia del mercado negro con los precios de los medicamentos por las nubes: el drama sanitario en Cuba y que golpea a miles de cubanos.
La escasez de medicamentos en Cuba continúa profundizándose y afecta de manera directa a miles de personas que dependen de tratamientos diarios para sobrevivir.
La situación, que desde hace años genera preocupación, ha sido nuevamente visibilizada tras la denuncia de la creadora de contenido Sisi Aguilera, quien expuso en redes sociales la difícil realidad que enfrentan pacientes y familias en la isla.
En un video difundido en Facebook, Aguilera describió lo que calificó como una “agonía silenciosa”: la imposibilidad de acceder a medicamentos esenciales.
En su testimonio, puso como ejemplo a las personas con enfermedades crónicas como la diabetes, quienes necesitan insulina de manera constante. La falta de este tipo de fármacos puede tener consecuencias fatales en cuestión de días.
El problema no es nuevo, pero sí cada vez más visible. Las farmacias estatales permanecen desabastecidas y muchos medicamentos básicos han desaparecido del sistema oficial. Esta situación se atribuye a múltiples factores, entre ellos la baja producción nacional, dificultades en la importación y fallas estructurales en la gestión del sistema de salud.
Ante la ausencia de opciones en los canales formales, el mercado informal se ha consolidado como la principal vía para conseguir medicinas. Sin embargo, los precios en este circuito son extremadamente altos, lo que deja fuera a una gran parte de la población. Para muchas familias cubanas, esto se traduce en una decisión crítica: destinar sus ingresos a comprar medicamentos o cubrir necesidades básicas como la alimentación.
Diversas organizaciones independientes y ciudadanos han denunciado reiteradamente esta crisis, señalando su impacto directo en la calidad de vida y en la supervivencia de los pacientes. La falta de acceso a tratamientos no solo agrava enfermedades existentes, sino que incrementa el riesgo de complicaciones y mortalidad.
El panorama actual refleja un sistema bajo presión, donde la escasez de recursos y la falta de soluciones estructurales mantienen a miles de personas en una situación de vulnerabilidad constante. Mientras tanto, la incertidumbre sigue marcando el día a día de quienes dependen de medicamentos que, en muchos casos, simplemente no están disponibles.












