El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este miércoles que la administración del presidente Donald Trump nunca estableció un plazo para que se produzca un cambio de régimen en Cuba.
Durante una comparecencia ante la prensa en Manila, Filipinas, también volvió a calificar a la isla como un «estado fallido».
Las declaraciones se produjeron al margen de la Conferencia Post-Ministerial de la ASEAN, cuando varios periodistas le preguntaron si Washington esperaba que antes de finalizar 2026 ocurrieran cambios políticos y económicos en Cuba.
¿Qué respondió Marco Rubio?
Rubio rechazó que existiera una previsión oficial sobre un posible cambio de gobierno en la isla y respondió con firmeza a esa versión.
«¿Quiénes eran ‘muchos’? ¿Quién decía eso? Porque yo trabajo en este asunto más que nadie y nadie estaba haciendo esa predicción», afirmó.
El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que este tipo de procesos no pueden medirse con fechas concretas.
«Los asuntos globales no son como una miniserie que termina en tres episodios. Son procesos complejos», señaló.
Las causas que señaló sobre la crisis en Cuba
Durante su intervención, Rubio sostuvo que la situación de Cuba responde al fracaso del modelo económico implantado por el régimen. También afirmó que la pérdida del suministro de petróleo venezolano ha agravado aún más la crisis.
Según explicó, el gobierno cubano destinaba cerca del 60 % del petróleo recibido gratuitamente desde Venezuela a revenderlo para obtener efectivo, en lugar de emplearlo para sostener el sistema eléctrico nacional.
Además, aseguró que entre el 10 % y el 15 % de la población cubana ha abandonado el país desde 2021 debido a la situación económica y social.
Rubio añadió que las autoridades cubanas «temen la prosperidad económica porque saben que, con libertades económicas, perderán el control sobre la población».
«Ojalá fuera mañana»
Aunque descartó la existencia de un calendario, el secretario de Estado dejó clara su posición sobre el futuro de Cuba.
«Nunca he establecido un calendario sobre cuándo ocurrirá un cambio o cómo será ese cambio. Ojalá fuera mañana, porque el pueblo cubano merece un futuro mejor», expresó.
También afirmó que el objetivo de Estados Unidos es que los cubanos puedan vivir con prosperidad, seguridad y mayores libertades.
Continúa la presión de Washington sobre La Habana
Las declaraciones llegan en medio de nuevas medidas impulsadas por la administración estadounidense.
Esta semana, el Departamento de Estado publicó el informe «Cuba: La Capital del Comunismo del Siglo XXI», en el que identifica varias instalaciones de inteligencia de señales que operan en la isla, incluidas dos de origen ruso.
También salió desde Miami el primer envío de ayuda humanitaria, compuesto por 18 toneladas de alimentos y productos de higiene, como parte del programa de más de 100 millones de dólares anunciado por Rubio. La distribución se realizará a través de Catholic Relief Services y Cáritas Cuba, sin intervención del gobierno cubano.
El régimen cubano rechazó las acusaciones
Las autoridades cubanas respondieron con dureza tanto al informe como al envío de ayuda.
El canciller Bruno Rodríguez calificó el documento como un «panfleto calumnioso» y describió la asistencia humanitaria como una «fábula». Por su parte, el viceministro Carlos Fernández de Cossío aseguró que se trata de un «sucio negocio político».
Las declaraciones de Rubio también se producen pocos días después de que Donald Trump afirmara que «muchas cosas van a suceder en Cuba en los próximos quizás dos meses», unas palabras que alimentaron las especulaciones sobre la política de Washington hacia la isla.














