Estados Unidos endurece política de visas a solicitantes extranjeros y negará solicitudes si hay temor de persecución.
Una nueva directiva del gobierno de Estados Unidos está generando fuerte preocupación entre migrantes y solicitantes de visados en todo el mundo. El Departamento de Estado ha ordenado a sus embajadas y consulados denegar automáticamente visados no inmigrantes a cualquier persona que declare temor a ser perseguida o sufrir daño en su país de origen.
La medida, firmada por el secretario de Estado Marco Rubio y vigente desde el 29 de abril de 2026, impacta directamente en quienes solicitan visas de turismo, estudio, intercambio o trabajo temporal. Bajo esta normativa, los oficiales consulares deben realizar dos preguntas clave a los solicitantes relacionadas con posibles experiencias de daño o miedo a regresar a su país. La condición es clara: solo quienes respondan negativamente a ambas interrogantes podrán continuar con el proceso de solicitud.
Si el solicitante admite haber sufrido persecución o expresa temor de regresar, el visado será denegado de inmediato, sin posibilidad de apelación en sede consular. Esta política ha sido justificada por la administración como un mecanismo para evitar el abuso del sistema migratorio, particularmente en casos donde personas intentan ingresar a Estados Unidos con visas temporales para luego solicitar asilo.
Sin embargo, expertos en inmigración advierten que esta medida coloca a los solicitantes en una situación compleja y riesgosa. Decir la verdad puede significar la negación automática del visado, mientras que ocultar información podría interpretarse como fraude migratorio, lo que conlleva sanciones graves, incluyendo la prohibición permanente de entrada al país.
Además, analistas señalan que esta política podría empujar a muchas personas hacia rutas migratorias irregulares, aumentando los riesgos asociados a la migración. La medida también surge en un contexto de tensiones legales, luego de recientes fallos judiciales que han intentado restablecer el acceso al asilo en la frontera sur.
En términos generales, esta decisión forma parte de una estrategia más amplia de endurecimiento de la política migratoria estadounidense, que ya ha incluido la reducción en la aprobación de solicitudes de asilo y restricciones adicionales para determinados países.
Para miles de personas que buscan viajar legalmente a Estados Unidos, esta nueva regla representa un cambio drástico en el proceso de visado y plantea interrogantes sobre el futuro de la movilidad internacional y el acceso a protección humanitaria.











