Cuba comienza a desarrollar una nueva infraestructura para cargar carros eléctricos con energía solar. La apuesta aparece mientras conseguir gasolina resulta cada vez más difícil y el transporte atraviesa una etapa crítica.
El proyecto no significa que los vehículos de combustión vayan a desaparecer pronto. El país todavía importa automóviles tradicionales y mantiene una amplia dependencia de la gasolina y el diésel.
La primera estación pública estará en la Vía Blanca
Una de las instalaciones más ambiciosas se construye en la autopista Vía Blanca, entre La Habana y Matanzas. El punto estará ubicado en la comunidad de Peñas Altas, en Guanabo.
La obra está a cargo de la mipyme 5ta. Avenida Motores, vinculada a los servicios de posventa de la marca Dongfeng en Cuba. Será la primera estación pública del país para vehículos eléctricos sustentada con energía renovable.
El proyecto incluye 432 paneles solares, con una capacidad estimada de 274 kWp. También tendrá un inversor de 250 kW y un sistema de respaldo con baterías.
La instalación podrá atender hasta siete vehículos al mismo tiempo. Los datos divulgados no precisan todavía la potencia individual de cada cargador.
Sin embargo, la normativa cubana contempla estaciones rápidas y ultrarrápidas para recorridos por carretera. Estas últimas superan los 50 kW y permiten reducir considerablemente el tiempo de espera.
Las solineras ganan espacio en Cuba
Cuba llama solineras a las estaciones que usan paneles fotovoltaicos para cargar vehículos y otros equipos. Algunas ya funcionan en varias provincias, aunque con capacidades y servicios diferentes.
En Santa Clara abrió una instalación que permite cargar motorinas, triciclos, teléfonos y lámparas. También ofrece electricidad para cocinar durante los apagones.
Otra experiencia privada comenzó a operar en Holguín, dentro de un antiguo servicentro. La estación trabaja separada del Sistema Electroenergético Nacional y utiliza baterías para almacenar la energía solar.
El Gobierno anunció además que pretende impulsar estas instalaciones mediante actores estatales, cooperativas, empresas privadas e inversión extranjera. También busca que algunos servicentros incorporen paneles y acumulación propia.
Gasolineras sin combustible y una red eléctrica inestable
El avance de los carros eléctricos ocurre en medio de una fuerte escasez de combustible. Muchas gasolineras operan de forma irregular y los conductores enfrentan largas esperas para comprar gasolina o diésel.
A este problema se suma la fragilidad del sistema eléctrico. Cuba intenta recuperarse de dos caídas nacionales consecutivas del SEN ocurridas en menos de 24 horas.
La recuperación seguía siendo parcial y gran parte del país permanecía con servicio limitado. Este escenario explica por qué los nuevos cargadores buscan funcionar con paneles solares y baterías propias.
Sin esa autonomía, conectar más vehículos a una red inestable podría aumentar la presión sobre el sistema. Las solineras pretenden evitar esa dependencia directa.
Cuba también sigue importando carros de combustión
La transición hacia la movilidad eléctrica todavía convive con decisiones contradictorias. Hace pocos días, un reportaje de RTVE mostró en el puerto del Mariel un lote de vehículos Nissan.
Los automóviles llevaban carteles con la frase “en venta”. Las imágenes confirmaron que Cuba continúa recibiendo y comercializando carros de combustión.
Por tanto, no existe por ahora un abandono inmediato de la gasolina. El parque automotor cubano seguirá dependiendo durante años de vehículos tradicionales, muchos de ellos antiguos.
La creación de estaciones solares puede abrir una alternativa para quienes logren adquirir carros eléctricos. Su alcance real dependerá del precio de los vehículos, la disponibilidad de cargadores y el mantenimiento de las instalaciones.

















