El Gobierno cubano aplicará en abril una nueva fórmula para distribuir la canasta familiar normada o canasta básica, como se les llama a los alimentos que se venden a través de la libreta de abastecimiento.
La decisión marca un giro en el sistema vigente desde los años sesenta. La ayuda estatal dejará de centrarse en productos específicos y pasará a enfocarse en personas vulnerables. Sin embargo, el cambio tiene lugar en un momento tan crítico que casi todas las familias son vulnerables.
La medida se confirmó hace un par de semanas en una reunión oficial en La Habana, en medio de la crisis energética y la escasez de combustible. Muchos interpretan el cambio como el tiro de gracia a la libreta de abastecimiento o de productos normados, como también se le conoce.
Un cambio en el modelo de subsidios
La libreta de abastecimiento nació en 1962. Desde entonces regula la venta mensual de arroz, azúcar, aceite, granos y otros alimentos básicos a precios subsidiados.
Durante décadas garantizó un acceso mínimo a estos productos. Con el tiempo perdió alcance. Muchos artículos dejaron de llegar con regularidad y las cuotas se redujeron.
Ahora el gobierno cubano plantea modificar ese esquema. Algunos productos se venderán “liberados”, aunque seguirán bajo control estatal. Tendrán precios distintos según el tipo de consumidor. Lo cual puede interpretarse como un aumento todavía mayor a los alimentos básicos.
El objetivo oficial consiste en subsidiar a las personas y no a los productos. Así lo reiteró la prensa local tras una sesión del Consejo de la Administración Municipal del Cotorro.
Las autoridades no precisaron qué alimentos cambiarán de modalidad ni cómo seleccionarán a los beneficiarios. Tampoco detallaron las nuevas tarifas.
Producción local como eje central
En el encuentro participó la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández Pérez. Allí se insistió en que febrero y marzo serán claves para organizar el proceso.
El presidente Miguel Díaz-Canel explicó días antes que el país debe reducir su dependencia de importaciones. “Vamos a comer lo que se produzca en cada lugar”, afirmó en televisión nacional.
La estrategia busca que cada territorio asuma mayor responsabilidad en el abastecimiento. También pretende disminuir gastos públicos en medio de limitaciones financieras.
Persisten atrasos en varias provincias
El anuncio coincide con demoras en la entrega de productos normados. En La Habana, parte del arroz y el azúcar de enero aún no llega a todos los municipios.
Otros alimentos, como huevos y café, casi no aparecen en la red minorista estatal. En algunas provincias los atrasos superan varios meses.
La crisis energética complica el panorama. El racionamiento de combustible afecta el transporte y encarece la distribución. Comerciantes y productores enfrentan mayores costos logísticos.
Un vendedor del municipio Playa comentó a EFE: “Hay cosas que faltan porque no pueden llegar, producto del racionamiento de combustible”.
Medidas adicionales ante la crisis
En la reunión del Cotorro también se abordó la entrega de tierras ociosas y la necesidad de impulsar cultivos locales. Las autoridades mencionaron la recuperación de áreas agrícolas y el uso de alternativas como hornos de leña en panaderías.
Además, anunciaron la instalación de paneles solares en centros sociales y bancarios para sostener servicios esenciales.
El nuevo esquema comenzará el 1 de abril. Su aplicación marcará una etapa distinta para la libreta de abastecimiento, en un contexto económico complejo y con fuerte presión sobre los recursos del país.
















La clave está en q enverdad somos demasiados los vulnerables y no todos clasificamos como tal,por más justificada q esté la medida, cómo resolveremos los q no nos da la cuenta?, q repito somos muchos