La venta de gas licuado a través de tiendas online ha abierto otra discusión entre los cubanos. El problema ya no es solo el precio en dólares, sino también quién puede acceder realmente al servicio y en qué lugares está disponible.
En redes sociales, muchos usuarios preguntan por puntos de venta, provincias incluidas, requisitos y formas de pago. Las dudas se repiten desde Holguín, Santiago de Cuba, Las Tunas, Camagüey, Villa Clara, Ciego de Ávila, Matanzas, Pinar del Río, Cienfuegos, Granma y Guantánamo.
La reacción muestra una preocupación más amplia. Mientras algunas ofertas aparecen para La Habana o determinados municipios, numerosos residentes de otras provincias sienten que vuelven a quedar fuera de una solución básica para cocinar.
Las provincias preguntan cuándo les toca
En publicaciones recientes sobre la venta de balitas de gas licuado, muchos comentarios no discuten solo el precio. La pregunta principal es si el servicio llegará a sus territorios.
Usuarios de Holguín, Santiago de Cuba, Las Tunas, Matanzas, Ciego de Ávila, Villa Clara y Pinar del Río insisten en saber dónde comprar, cómo hacer el pedido y si habrá entrega fuera de La Habana.
Otros mensajes expresan molestia porque perciben que las soluciones primero aparecen en la capital, mientras el resto del país sigue esperando.
La frase se repite con distintas palabras: las provincias también necesitan cocinar.
Dólares para un producto básico
Otra queja frecuente está relacionada con la moneda de pago. Muchos cubanos cuestionan que el gas aparezca disponible en dólares mientras salarios y pensiones se pagan en pesos cubanos.
El malestar aumenta porque la balita de gas no es un artículo de lujo. Para miles de hogares es la vía principal para preparar alimentos, sobre todo en medio de apagones y dificultades con otras fuentes de energía.
Varios comentarios apuntan a jubilados, trabajadores estatales, personas enfermas y familias sin ayuda del exterior. Para ellos, comprar una balita en dólares resulta casi imposible.
La crítica de fondo es clara: si el gas existe para venderlo por divisa, muchos se preguntan por qué no llega con estabilidad a los contratos y puntos tradicionales.
Desconfianza por la falta de información
Los comentarios también muestran desconfianza. Algunos usuarios piden direcciones exactas, teléfonos, provincias disponibles y pasos concretos para comprar.
Otros advierten sobre posibles enlaces confusos o servicios no verificados. En medio de la necesidad, cualquier anuncio sobre gas genera interés inmediato, pero también temor a estafas o falsas promesas.
Esa falta de claridad aumenta la frustración. Muchas personas no solo quieren saber el precio, sino si deben entregar cilindro vacío, si el familiar en Cuba debe recogerlo, si existe entrega a domicilio y qué municipios están incluidos.
El problema real sigue siendo cocinar
La discusión sobre las ventas online refleja un problema mayor. En muchos hogares cubanos cocinar se ha convertido en una batalla diaria.
Cuando no hay gas, las familias recurren a carbón, leña, electricidad cuando hay corriente o soluciones improvisadas. Pero todas esas alternativas tienen límites.
El carbón también está caro. La electricidad falla por los apagones. La leña no siempre está disponible y resulta difícil para personas mayores o quienes viven en edificios.
Por eso cada anuncio sobre gas licuado provoca tantas reacciones. No se trata solo de una compra. Para muchas familias significa poder preparar comida caliente.
Una crisis que se mide provincia por provincia
Cuando se habla de una provincia muy afectada, desde otras zonas responden que allí la situación es igual o peor. Ese intercambio muestra que la crisis no se vive como un problema aislado, sino como una competencia dolorosa entre territorios abandonados.
Unos reclaman por Oriente. Otros por el centro del país. Otros por municipios pequeños donde las tiendas online no llegan o donde los puntos de entrega no existen.
La expansión de servicios como Cubamax, Supermarket23 u otras tiendas puede aliviar a algunas familias con apoyo desde el exterior. Pero también deja expuesta una brecha cada vez más visible: quienes tienen dólares y cobertura pueden resolver antes; quienes dependen del sistema normal siguen esperando.














hola muy buenas tardes y yo me preguntó los gue no tenemos dolores gue nos vamos hacer , cuando tendremos el privilegio ,de volver a ver un cilindro de gas ,en nuestra cocina , gracias y bendiciones