El Gobierno cubano negó que exista una medida para prohibir la venta de carne de cerdo y pollo por parte de particulares.
La aclaración llegó tras la circulación de una publicación en redes sociales que anunciaba supuestas restricciones desde el 15 de junio.
El Mincin niega la supuesta prohibición
El Ministerio de Comercio Interior desmintió la información que se había difundido en redes sobre una presunta ley contra la venta particular de carne de cerdo y pollo.
La entidad aseguró que “es falsa la noticia que circula en las redes sociales” sobre una medida de ese tipo.
El organismo también pidió a la población “mantenerse informada, mediante los canales oficiales del organismo”.
La publicación viral atribuía al propio Mincin el anuncio de una nueva regulación. Según esa versión, la venta de ambas carnes quedaría fuera del mercado informal y de los negocios privados.
Sin embargo, el ministerio negó que exista una disposición oficial en ese sentido.
¿Qué decía la publicación que circuló en redes?
El contenido desmentido afirmaba que la supuesta medida entraría en vigor el próximo 15 de junio.
Desde esa fecha, según la publicación, la carne de cerdo y el pollo dejarían de venderse en mercados particulares, carretilleros y negocios de trabajadores por cuenta propia.
También decía que ambos productos pasarían a distribuirse de forma “exclusiva” por el Estado.
La versión mencionaba la libreta de abastecimiento y las tiendas reguladas como los canales principales para esa venta.
Además, aseguraba que el objetivo era “garantizar el acceso equitativo de toda la población” y “evitar la especulación desmedida que encarece los productos básicos”.
El desmentido oficial corta, por ahora, una alarma que había generado preocupación entre muchos consumidores.

Dos alimentos cada vez más caros en Cuba
La reacción en redes no se explica solo por el rumor.
La carne de cerdo y el pollo están entre los alimentos más buscados por las familias cubanas. También están entre los más golpeados por la inflación.
En los últimos años, ambos productos han subido de precio hasta quedar fuera del alcance de muchos hogares.
La carne de cerdo, tradicional en celebraciones y comidas familiares, dejó de ser una compra habitual para numerosos cubanos.
El pollo, que durante mucho tiempo fue una alternativa más accesible, también se ha encarecido en medio de la crisis.
Por eso, cualquier información relacionada con restricciones, distribución estatal o control de ventas provoca una reacción inmediata.
La escasez, los apagones, la falta de combustible y la pérdida del poder adquisitivo han aumentado la sensibilidad social ante los alimentos básicos.
El mercado particular sigue siendo clave
Aunque el Gobierno negó la prohibición, la venta particular continúa bajo una fuerte presión.
Muchos cubanos dependen de mercados privados, carretilleros o vendedores informales para acceder a productos que no encuentran de forma estable en los canales estatales.
Esa dependencia crece cuando la oferta regulada no alcanza o llega con retrasos.
El problema es que los precios del mercado no estatal suelen superar con creces los ingresos de una parte importante de la población.
Para jubilados, trabajadores estatales y familias sin remesas, comprar carne se ha convertido en una decisión cada vez más difícil.
En ese escenario, el rumor sobre una supuesta prohibición tocó un punto sensible: el temor a perder una vía de acceso, aunque sea cara, a productos esenciales.
Otros rumores desmentidos en los últimos días
El desmentido del Mincin se suma a otras aclaraciones oficiales realizadas recientemente en Cuba.
El Ministerio de Turismo negó una supuesta filtración atribuida al ministro Juan Carlos García Granda sobre una reunión entre Marco Rubio y Manuel Marrero en República Dominicana.
El Ministerio de Comunicaciones también rechazó una publicación que hablaba de una supuesta restricción del servicio de internet en la isla.
Días antes, las autoridades habían negado rumores sobre un toque de queda y una llamada “Prueba Nacional de Resistencia” vinculada a los apagones.
La circulación de estas versiones muestra el nivel de incertidumbre que existe en el país.
En medio de la crisis, cualquier publicación sobre alimentos, electricidad, internet o medidas de control se difunde con rapidez.
La preocupación de fondo continúa
La aclaración oficial niega una prohibición concreta, pero no elimina el problema principal.
Los alimentos siguen caros, la oferta continúa inestable y muchos hogares no logran cubrir sus necesidades básicas con sus ingresos.
La carne de cerdo y el pollo seguirán vendiéndose por particulares, según el desmentido del Mincin.
Pero el acceso real a esos productos dependerá de algo más que una autorización.
Dependerá de los precios, de la disponibilidad y de la capacidad de compra de una población cada vez más golpeada por la crisis.
















