El Banco Central de Cuba anunció cambios para regular el uso del efectivo e impulsar los pagos digitales. Las medidas llegan mientras persisten las colas, la falta de liquidez y las dificultades para retirar salarios y pensiones.
La nueva normativa modifica varios puntos de la Resolución 111 de 2023. Su aplicación comenzará el 1 de agosto de 2026.
Eliminan el límite de 5 mil pesos en efectivo
Uno de los cambios principales elimina el límite de 5 mil CUP para pagos en efectivo entre actores económicos.
A partir de ahora, cada empresa o negocio deberá acordar con su banco cuánto dinero necesita para mantener sus operaciones. La cifra dependerá del movimiento y las características de cada actividad.
Las autoridades buscan reducir la presión sobre las sucursales bancarias. También pretenden que empresas y negocios utilicen con mayor frecuencia los canales electrónicos.
Entre las opciones promovidas aparecen Pago en Línea y Caja Extra. Esta última permite retirar efectivo en determinados establecimientos comerciales.
Nuevas comisiones y bonificaciones
La comisión cobrada a los comercios por utilizar Pago en Línea bajará del 1,5 % al 0,8 %.
También desaparecerá la comisión aplicada a los depósitos de efectivo. Sin embargo, las extracciones tendrán un cargo del 0,2 %.
El Banco Central explicó que esa comisión responde a los gastos relacionados con la fabricación, manipulación y transporte del dinero físico.
Los clientes recibirán una bonificación del 4 % cuando realicen operaciones digitales. El beneficio tendrá un límite máximo de 210 CUP.
Los comercios obtendrán una bonificación del 2 %, con un tope de 105 CUP.
Otra modificación permitirá acreditar en tiempo real las operaciones digitales realizadas dentro de una misma institución bancaria. Hasta ahora, muchos negocios criticaban las demoras para recibir el dinero.
Cambios en las transferencias personales
El Banco Central también ajustó las reglas para las transferencias entre personas naturales.
La normativa elimina el límite por cada operación. No obstante, mantiene un umbral mensual de 2,5 millones de CUP.
Quienes superen esa cantidad deberán acudir inicialmente a una oficina para declarar el destino del dinero. Las autoridades trabajan para habilitar ese trámite mediante canales digitales.
Además, se crearán de forma gradual áreas especializadas para empresas y negocios privados. Allí podrán gestionar efectivo, cuentas fiscales, conciliaciones, créditos y operaciones cambiarias.
Continúan las quejas por la falta de efectivo
Las medidas aparecen en un momento de fuerte malestar entre trabajadores, pensionados y clientes de los bancos.
“¿Ya se puede extraer en efectivo el dinero de una cuenta en el banco que un día uno entregó en efectivo confiando en la seriedad y seguridad del banco?”, preguntó un usuario en redes sociales.
Otra persona reclamó: “Cuando el trabajador tenga acceso a su salario mensual en el momento que lo necesite, entonces hablen de nuevas regulaciones”.
Las críticas apuntan a que la bancarización avanza más rápido que la capacidad de las entidades para entregar efectivo.
También persisten denuncias contra negocios privados que rechazan transferencias. Algunos establecimientos cobran hasta un 10 % adicional por aceptar pagos electrónicos.
Esa práctica reduce o elimina las bonificaciones anunciadas por los bancos. Además, obliga a muchos clientes a buscar efectivo en cajeros con poca disponibilidad.
Inflación y salarios presionan a las familias
El debate también coincide con el deterioro del poder adquisitivo.
El salario mínimo subió a 3 210 pesos en julio de 2026. Sin embargo, su valor sigue siendo muy bajo frente a las tasas del mercado informal.
Los precios de alimentos, productos básicos y electrodomésticos continúan alejándose de los ingresos de buena parte de la población.
El Banco Popular de Ahorro indicó que las modificaciones buscan “asegurar que cada actor económico pueda gestionar su flujo de efectivo de acuerdo con sus necesidades reales, sin perder de vista el objetivo estratégico de incrementar los pagos digitales”.
La efectividad de estas medidas dependerá de la disponibilidad real de efectivo y del funcionamiento de los sistemas electrónicos. También será clave que los comercios acepten las formas de pago autorizadas.
















