Fincimex informa sobre envíos a tarjetas CUP con una tasa de 488 por cada dólar.
La entidad financiera Fincimex S.A. anunció la aplicación de una tasa de cambio diferenciada para el servicio de remesas destinadas a tarjetas magnéticas en pesos cubanos (CUP). La medida, que impacta directamente en los depósitos hacia los bancos Metropolitano, BPA y Bandec, busca captar divisas mediante un valor de canje que supera ampliamente la tasa oficial de 120.00, utilizando un esquema de ajuste progresivo para el sector institucional.
Según la información divulgada por la propia empresa en respuesta a sus clientes, estos envíos se procesan aplicando la llamada «tasa resbalante» (deslizamiento cambiario o crawling peg en inglés). A diferencia de una tasa fija o una que flota libremente, la tasa resbalante permite a las autoridades financieras realizar microajustes periódicos al valor del peso.
Entre el saldo digital y la crisis de liquidez
Como se observa en el catálogo de gestión de la plataforma Tocopay, la aplicación de esta política sitúa el canje actual en el entorno de los 488.00 CUP por cada dólar depositado. En la práctica, por un envío de 100 USD, el beneficiario en la isla recibe 48 800 CUP en su cuenta.
El anuncio ha disparado el escepticismo entre los receptores. Usuarios como R. Rodríguez cuestionaron la utilidad de estas cifras cuando la infraestructura física está en crisis: «¿Mencione tres cajeros (ATM) con efectivo que funcionen?», increpó el cliente a la entidad. Ante esto, Fincimex S.A. fue directa: el servicio está diseñado para quienes priorizan el uso de canales de pago electrónicos.
Para quienes necesitan el dinero «en mano», la entidad aclaró que las opciones reales se limitan a la extracción por ventanilla en sucursales, el uso de Caja Extra en establecimientos comerciales o, en última instancia, solicitar una remesa para cobrar directamente en efectivo (aunque con condiciones distintas). Con este movimiento, el sistema bancario intenta recuperar el flujo de remesas elevando el precio del dólar, aunque el incentivo choca con una bancarización que todavía sufre por la falta de billetes en la calle.












