El viceprimer ministro cubano Oscar Pérez-Oliva Fraga confirmó que los ciudadanos cubanos que viven en el extranjero podrán invertir y ser propietarios de negocios en la isla, una medida que busca atraer capital en medio de la profunda crisis económica del país.
El Gobierno de Cuba permitirá que los ciudadanos cubanos residentes en el extranjero participen directamente como inversores y propietarios de negocios en el sector privado de la isla. Así lo confirmó el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga en una entrevista exclusiva concedida a NBC News, en la que adelantó parte del paquete de medidas económicas que será anunciado oficialmente al país.
Según explicó el funcionario, la apertura incluirá a cubanos que viven en Estados Unidos —incluidos los residentes en ciudades como Miami— así como a sus descendientes, quienes podrán participar en proyectos empresariales dentro de Cuba.
“Cuba está abierta a tener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses y también con cubanos que residen en Estados Unidos y sus descendientes”, afirmó Fraga durante la entrevista realizada en La Habana.
Una medida para atraer capital en medio de la crisis
El anuncio forma parte de una serie de reformas económicas que el gobierno cubano intenta impulsar para revitalizar la economía nacional, afectada por escasez de combustible, inflación y problemas estructurales en sectores clave.
Fraga señaló que el objetivo es crear lo que describió como un “entorno empresarial dinámico” que permita atraer inversiones tanto pequeñas como de gran escala, especialmente en áreas estratégicas como el turismo, la minería y la modernización de la red eléctrica del país.
“Esto va más allá de la esfera comercial. También se aplica a las inversiones: no solo pequeñas inversiones, sino también grandes inversiones, particularmente en infraestructura”, afirmó el viceprimer ministro.
Actualmente, una parte significativa del sector privado cubano depende del financiamiento informal procedente de familiares en el exterior, especialmente desde Estados Unidos, una práctica que estas reformas podrían reconocer y formalizar.
La presión económica y política sobre La Habana
Las declaraciones del funcionario se producen en un momento particularmente complejo para la isla. Cuba atraviesa una crisis energética que ha provocado apagones generalizados, agravada por la escasez de combustibles y las dificultades para importar petróleo.
El gobierno cubano atribuye parte de estas dificultades al “bloqueo” estadounidense y a las restricciones financieras y comerciales que, según La Habana, limitan el acceso del país a financiamiento, tecnología y mercados internacionales. “Nos priva de acceso a financiamiento, acceso a tecnología y acceso a mercados”, afirmó Fraga al referirse a las sanciones estadounidenses.
Conversaciones con Washington y presión de Trump
El anuncio también coincide con un momento de creciente tensión política entre La Habana y Washington. El gobierno cubano confirmó recientemente que mantiene conversaciones con la administración del presidente Donald Trump, en medio de un escenario geopolítico marcado por nuevas presiones sobre la isla.
Trump ha declarado en los últimos días que Estados Unidos podría alcanzar un acuerdo con Cuba “muy pronto” o adoptar otras medidas si no se produce un entendimiento. “Creo que muy pronto haremos un acuerdo o haremos lo que tengamos que hacer”, dijo el mandatario estadounidense a periodistas durante un vuelo en el Air Force One.
Una posible nueva etapa en la relación con la diáspora
Si se implementa plenamente, la posibilidad de que cubanos residentes en el extranjero puedan ser propietarios de negocios en la isla representaría uno de los cambios más significativos en la relación económica entre el Estado cubano y su diáspora en décadas.
La medida podría facilitar la entrada de capital, experiencia empresarial y conexiones internacionales procedentes de la comunidad cubana fuera del país, que en los últimos años ha crecido de manera significativa.
Sin embargo, el alcance real de estas reformas dependerá de las regulaciones específicas que acompañen la medida y de las garantías jurídicas que el gobierno cubano esté dispuesto a ofrecer a los inversores potenciales.













