Cobrar el Seguro Social a los 62 años supone aceptar un pago mensual menor, pero puede ayudar a quienes necesitan ingresos antes de llegar a la edad plena de jubilación.
El costo de comenzar a cobrar a los 62 años
En Estados Unidos, las prestaciones de jubilación pueden solicitarse desde los 62 años. Para quienes nacieron en 1960 o después, la edad plena es de 67 años. Si comienzan a cobrar exactamente a los 62, reciben un 30 % menos al mes que si esperan hasta esa edad plena. La reducción por solicitar el beneficio temprano se mantiene.
Perder el empleo cerca del retiro puede cambiar las cuentas. Si los ahorros no cubren los gastos, empezar a cobrar ofrece un ingreso para pagar necesidades inmediatas. Algunas personas también prefieren recibir dinero durante los primeros años de jubilación para afrontar gastos cotidianos o ayudar a sus familiares, aun sabiendo que cobrarán menos cada mes.
La salud puede influir en esa elección. Quien enfrenta una enfermedad grave podría dar más valor a los pagos disponibles ahora que a un beneficio mensual mayor dentro de varios años. Los antecedentes familiares también pueden orientar la decisión, aunque ninguno permite saber cuánto tiempo vivirá una persona.
Trabajar mientras se recibe la jubilación
Solicitar el Seguro Social a los 62 años no impide seguir trabajando, pero los ingresos laborales pueden afectar los pagos. En 2026, si la persona permanece por debajo de la edad plena durante todo el año, el límite de ingresos es de 24 480 dólares. Por cada dos dólares ganados por encima de esa cifra, la Administración del Seguro Social retiene un dólar en beneficios.
Esa retención no es igual a la reducción por empezar a cobrar antes. Al alcanzar la edad plena, la Administración recalcula el beneficio para reconocer los meses en que retuvo pagos por exceso de ingresos laborales. Quien planea continuar trabajando debe considerar ambas reglas al comparar lo que recibiría ahora con lo que podría cobrar si espera.
Una decisión que también afecta a la pareja
Las parejas casadas pueden evaluar las edades de solicitud de ambos cónyuges. Una opción es que uno empiece a cobrar temprano mientras quien tuvo mayores ingresos retrasa su prestación. Esperar puede elevar el pago mensual de este último y también influir en el beneficio que recibiría el sobreviviente.
Para decidir, conviene revisar los ingresos, los ahorros y los gastos previstos de cada hogar. La tranquilidad de contar con un pago regular puede pesar tanto como la posibilidad de recibir una mensualidad mayor más adelante. La Administración del Seguro Social ofrece estimaciones personalizadas para comparar los beneficios según la edad a la que se soliciten.
















