Una decisión judicial en Estados Unidos vuelve a poner el foco sobre el papel de las grandes tecnológicas. Un jurado de California ha responsabilizado a Meta y Google por los daños psicológicos sufridos por una joven que utilizó redes sociales desde la infancia.
El fallo marca un precedente en el debate sobre la adicción digital y sus consecuencias.
Un caso que apunta a la infancia digital
El jurado concluyó que ambas compañías influyeron en el desarrollo de ansiedad y depresión en una joven de 20 años, identificada como Kaley. Según su testimonio, comenzó a usar YouTube a los 6 años e Instagram a los 9.
Durante el proceso, explicó que su infancia estuvo condicionada por el uso compulsivo de estas plataformas. Esa exposición temprana, según la demanda, agravó sus problemas de salud mental.
Indemnización millonaria
La sentencia fija una compensación total de tres millones de dólares. Meta deberá asumir el 70 % del pago, lo que equivale a 2,1 millones, mientras que el resto corresponde a Google.
El jurado consideró que ambas empresas contribuyeron de forma directa a los daños sufridos por la demandante.
Críticas al diseño de las plataformas
«Este veredicto trasciende un solo caso. Durante años, las empresas de redes sociales se han lucrado aprovechándose de los niños, ocultando sus características de diseño adictivas y peligrosas», declaró el abogado Joseph VanZandt.
El equipo legal de Kaley también valoró el fallo como un mensaje claro hacia toda la industria tecnológica. En su comunicado, señalaron que la decisión representa un llamado a asumir responsabilidades.
Un contexto de mayor presión judicial
El caso se produce poco después de otra decisión relevante en Estados Unidos. Un jurado en Nuevo México ordenó a Meta pagar 375 millones de dólares por no proteger adecuadamente a menores frente a depredadores en sus plataformas.
Ese fallo fue considerado uno de los primeros en abordar directamente el impacto de las redes sociales en usuarios jóvenes.








