El primer grupo de médicos cubanos que prestaba servicios en Jamaica ya está de vuelta en la isla. Llegaron a La Habana tras la decisión del gobierno jamaicano de poner fin al acuerdo de cooperación en salud.
Su regreso marca el cierre de una colaboración que se extendió durante más de 30 años y dejó una huella importante en el sistema sanitario de ese país.
Un recibimiento marcado por el reconocimiento
Los profesionales fueron recibidos en el Aeropuerto Internacional José Martí por autoridades del sector. Allí se realizó un acto en el que se recordó el trabajo realizado en Jamaica, especialmente en zonas donde el acceso a servicios médicos era limitado.
Durante la bienvenida, la viceministra primera de Salud Pública, Tania Margarita Cruz Hernández, destacó el impacto de la misión.
«Regresan con el reconocimiento de un pueblo que no olvidará su presencia y la impronta de tanta entrega a favor de los desprotegidos», afirmó.
Más allá del discurso institucional, varios de los presentes coincidieron en que la brigada logró insertarse en comunidades vulnerables, donde muchas veces no había cobertura médica suficiente.
Trabajo en zonas de difícil acceso
El jefe de la misión, Enrique Martínez González, explicó que los médicos cubanos trabajaron en hospitales de todo el país, incluidos territorios apartados.
«La historia de la colaboración entre ambos países habla por sí sola, estuvimos por muchos años prestando atención médica de alto nivel en instituciones de todo el país, en los lugares más intrincados de la geografía jamaicana, donde no se borrará nuestra huella», señaló.
Entre las especialidades que cubrieron estuvieron neurología, ginecología, cirugía general, oncología y nefrología, además de servicios de enfermería en áreas críticas como cuidados intensivos y neonatología.
Resultados de más de tres décadas
Las cifras dan una idea del alcance de la misión. En tres décadas, los profesionales cubanos atendieron a más de ocho millones de pacientes, realizaron decenas de miles de cirugías y asistieron miles de partos.
Uno de los programas más visibles fue la Operación Milagro. En los últimos diez años benefició a más de 25 mil personas, muchas de ellas con problemas de visión que no podían costear tratamientos.
«La solidaridad y el cariño de ese pueblo crecieron año tras año, y la noticia de que regresábamos por la decisión de su gobierno de concluir con el acuerdo fue recibida con pesar y sentimientos muy profundos», añadió Martínez González.
El fin de una etapa
La cancelación del acuerdo, comunicada el pasado 4 de marzo, pone fin a una relación de cooperación que, según las autoridades cubanas, tuvo un impacto directo en la atención médica de la población jamaicana.
Ahora, los médicos regresan a Cuba en un contexto muy distinto, donde el sistema de salud también enfrenta carencias y presión asistencial. Muchos de ellos deberán reincorporarse a hospitales y policlínicos del país.
En paralelo, este tipo de misiones ha estado rodeado de críticas durante años. Varios profesionales y organizaciones han denunciado que los médicos cubanos en el exterior reciben solo una parte del salario que pagan los países receptores, ya que el resto queda en manos del Estado. Estas condiciones han sido señaladas como una de las principales tensiones dentro del modelo de cooperación médica cubana.











