Ponerle un panel solar a un triciclo eléctrico en Cuba puede costar hasta 800 dólares con materiales incluidos. La cifra ha llamado la atención en redes, sobre todo en medio de los apagones y del colapso del transporte público.
El dato salió a la luz tras la difusión de un video que ya suma cientos de miles de reproducciones en Facebook. En las imágenes se ve cómo el sistema carga la batería del vehículo con energía solar y evita depender por completo de la corriente.
Un precio alto para una necesidad cada vez más urgente
El video fue publicado por Aldo Idael Carracedo Tamayo y dura apenas 48 segundos. Aun así, bastó para mostrar una solución que muchos cubanos siguen con interés.
En la grabación aparece la caja controladora, el panel instalado sobre el triciclo y la pantalla del vehículo marcando el aumento de la carga. Según se escucha, la batería ya iba por 80 por ciento mientras recibía energía del panel.
«Bueno mi gente, lo último en tecnología, aquí lo tienen. Mira la cajita controladora. Miren el panel puesto ahí arriba. Miren cómo carga el caballo. Ya tiene 80. Y aquí en la pantalla, 80… ya se acabó la cargadera con la corriente», dice el hombre en el video.
La escena resume una realidad muy clara en Cuba. Cada vez más personas buscan alternativas para seguir moviéndose sin depender de un sistema eléctrico inestable.
Los apagones empujan nuevas soluciones
La instalación de paneles solares en triciclos eléctricos gana terreno en un contexto marcado por cortes eléctricos frecuentes. Para muchos choferes, no se trata de una mejora opcional, sino de una salida práctica para poder trabajar y circular.
La crisis también ha golpeado con fuerza al transporte estatal. En varios momentos, la falta de combustible, equipos y electricidad ha reducido al mínimo la circulación de guaguas, sobre todo en La Habana.
Ante ese panorama, los triciclos eléctricos se han convertido en una de las opciones más visibles para moverse. Por eso, cualquier sistema que ayude a cargarlos sin depender de la red eléctrica despierta interés inmediato.
La energía solar se abre paso en la calle
No es el único caso conocido. En semanas recientes también se habló de un triciclo equipado con un panel BlueZone de 650 vatios, una solución pensada para enfrentar los apagones y mantener el vehículo operativo.
También han aparecido iniciativas parecidas en bicitaxis. Algunos ya usan paneles para recargar sus baterías y así reducir el tiempo parado por falta de corriente.
La idea incluso ha llegado a instituciones estatales. En Guantánamo se anunció el uso de triciclos con recarga solar para la recogida de basura, mientras en otras zonas se han promovido las llamadas solineras para vehículos eléctricos.
La iniciativa privada corre más rápido
El gobierno ha mencionado antes proyectos de triciclos con varios paneles fotovoltaicos y tecnología más avanzada. Sin embargo, en la práctica, son los particulares quienes parecen moverse con mayor rapidez.
Eso explica por qué un servicio como este, aunque caro, encuentra demanda. En un país con apagones constantes y transporte en crisis, pagar cientos de dólares por una solución energética puede verse como una inversión, no como un lujo.













Usar paneles solares, o cualquier forma de energía renovables, no es lujo en ningún lugar del mundo, responde a necesidad energética, ahorro de dinero o por emergencia ambiental. bravo por este tipo de iniciativa