Una relación basada en la confianza y las creencias religiosas terminó en los tribunales españoles. Una mujer cubana entregó miles de euros a quien consideraba su padrino espiritual para realizar una importante ceremonia en Cuba. Sin embargo, el viaje nunca se produjo y el dinero tampoco regresó a manos de la afectada.
Ahora, varios años después, la justicia ha confirmado la condena contra el hombre por apropiarse indebidamente de los fondos que recibió.
Una ceremonia que nunca llegó a celebrarse
Los hechos ocurrieron en Gran Canaria. Según la sentencia, el acusado convenció a la mujer de que debía viajar a Cuba para someterse a una ceremonia de coronación dentro de la religión yoruba. Le aseguró que se trataba de un paso fundamental para proteger su vida y su bienestar.
La víctima llegó a creer que corría un grave peligro si no completaba el ritual. Por ello, reunió 11.000 euros entre enero y febrero de 2020, incluso recurriendo a un préstamo bancario para conseguir la cantidad solicitada.
Durante el proceso judicial declaró que actuó convencida de que necesitaba realizar la ceremonia cuanto antes. «Si no iba a Cuba a salvarme iba a morir», afirmó ante el tribunal.
La pandemia frustró el viaje
Poco después de entregarse el dinero, la pandemia de COVID-19 paralizó los desplazamientos internacionales. El viaje previsto a Cuba no pudo realizarse.
A pesar de ello, el dinero tampoco fue reintegrado a la mujer. Los jueces consideraron probado que el acusado conservó los fondos sin devolverlos y sin justificar adecuadamente su destino.
Durante el juicio, el hombre reconoció haber recibido los 11.000 euros. No obstante, sostuvo que una parte había sido utilizada en preparativos y rituales relacionados con la futura ceremonia religiosa.
La justicia concluyó que no aportó pruebas suficientes para respaldar esa explicación.
El Supremo confirma la condena
La Audiencia Provincial de Las Palmas condenó inicialmente al acusado en 2022. Más tarde, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias ratificó la decisión.
Finalmente, el Tribunal Supremo rechazó el recurso presentado por la defensa y dejó firme la sentencia.
Los magistrados destacaron que el caso no era una simple disputa económica. Consideraron que existió un abuso de confianza derivado de la relación espiritual entre ambas partes, lo que facilitó la entrega del dinero.
La sentencia impone al acusado una pena de 2 años de prisión, una multa de 3.000 euros y la obligación de devolver íntegramente los 11.000 euros a la perjudicada.
Además, deberá asumir la inhabilitación para ejercer el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo que dure la condena.
El fallo pone fin a un proceso judicial que comenzó tras la denuncia de la mujer y que ha terminado con el reconocimiento por parte de los tribunales de que la confianza depositada en su guía religioso fue utilizada para apropiarse de una importante suma de dinero.












