Tienda de gas en Cuba: 87 dólares con balita nueva incluida, luego a 19 dólares la recarga

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Tener una balita propia se ha convertido en una necesidad para muchas familias cubanas. La irregularidad en el suministro estatal y los largos apagones complican incluso la preparación diaria de alimentos.

Una nueva alternativa de venta privada propone resolver precisamente ese problema. El cliente paga inicialmente 87 dólares por el gas con un cilindro nuevo incluido. Después, las recargas se anuncian por 19 dólares.

¿Qué incluye el pago inicial de 87 dólares?

La diferencia principal está en que el comprador no necesita disponer previamente de una balita vacía para realizar un intercambio.

Con los 87 dólares se adquiere el cilindro junto con el gas. De esa manera, la familia queda con un recipiente propio para las compras posteriores.

Esto puede resultar especialmente útil para quienes nunca tuvieron contrato de gas licuado, perdieron el cilindro o necesitan una segunda balita en la vivienda.

El desembolso inicial es considerable, pero no se repite cada vez que se agota el combustible.

Las próximas recargas cuestan 19 dólares

Una vez comprado el cilindro, cambia completamente el precio.

La tienda anuncia las recargas posteriores por 19 dólares. Por tanto, el cliente ya no tendría que volver a pagar los 87 dólares mientras conserve la balita adquirida.

El gasto quedaría así:

  • Primera compra, con balita incluida: 87 USD
  • Primera recarga: 19 USD
  • Segunda recarga: 19 USD
  • Tercera recarga: 19 USD
  • Cuarta recarga: 19 USD

Después de la adquisición inicial, cuatro recargas representarían 76 dólares.

Para una familia que utilice regularmente gas licuado, la diferencia entre comprar el cilindro y simplemente rellenarlo resulta importante al calcular el gasto a medio plazo.

Una opción pensada también para familiares en el exterior

Estas ventas en divisas tienen como uno de sus principales mercados a los cubanos que viven fuera de la isla.

Son ellos quienes pueden pagar directamente para garantizar el combustible a padres, abuelos u otros familiares residentes en Cuba.

La situación se repite con alimentos, medicamentos, plantas eléctricas, baterías y otros productos difíciles de conseguir regularmente dentro del país.

El gas se suma ahora a esa lista de necesidades que pueden resolverse mediante pagos desde el extranjero.

El contraste con el gas vendido por el Estado

El precio de estas alternativas privadas es muy diferente al establecido dentro del sistema estatal.

El problema, sin embargo, no se reduce únicamente al precio. Para numerosos consumidores, la dificultad principal continúa siendo encontrar el producto cuando lo necesitan.

Los atrasos en los ciclos de distribución han obligado a muchas familias a buscar otras maneras de cocinar.

La situación empeora cuando coinciden la falta de gas y apagones prolongados. En esas circunstancias, incluso quienes disponen de cocinas eléctricas quedan sin una alternativa inmediata.

Comprar la balita puede cambiar la cuenta

Los 87 dólares pueden parecer elevados cuando se observa solamente la primera compra. Pero una parte de ese dinero corresponde precisamente al cilindro que queda en manos del cliente.

El verdadero atractivo comercial aparece en las siguientes operaciones.

Una recarga a 19 dólares significa que cinco recargas posteriores costarían 95 dólares. Sumadas a la compra inicial, una familia habría desembolsado 182 dólares por el cilindro y seis cargas de gas en total.

Es una cantidad elevada para los ingresos de la mayoría de los hogares cubanos, pero puede resultar asumible para familiares que pagan desde el exterior.

También elimina la necesidad de adquirir nuevamente un recipiente en cada operación.

Más negocios entran al mercado del gas en Cuba

El incremento de estas ofertas muestra cómo el mercado privado está ocupando espacios que durante años estuvieron casi exclusivamente vinculados a la distribución estatal.

Ya existen diferentes tiendas que venden recargas o permiten enviar gas a familiares dentro de Cuba. Algunas requieren entregar una balita vacía y otras comercializan directamente un cilindro nuevo.

Por eso conviene prestar atención a las condiciones antes de pagar. No es lo mismo una recarga que una venta con balita incluida.

En esta nueva oferta, la cuenta es sencilla: 87 dólares para comenzar con un cilindro propio y 19 dólares cada vez que sea necesario volver a cargarlo.


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