La ayuda humanitaria está siendo destinada principalmente a personas y familias en situación de vulnerabilidad extrema en Cuba, mientras Cáritas reconoce que no podrá llegar a todos los cubanos que atraviesan necesidades.
Cáritas Cuba continúa esta semana la distribución de la ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos en medio de la prolongada crisis económica que atraviesa la isla y que ha agravado las dificultades de numerosas familias para acceder a alimentos, agua y otros productos básicos.
El obispo de Pinar del Río, monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, S.J., explicó recientemente los criterios que se están utilizando para determinar quiénes recibirán los módulos de asistencia y aclaró que la ayuda no será distribuida de manera universal, sino que estará concentrada en las personas consideradas en situación de mayor vulnerabilidad.
La asistencia forma parte del fondo humanitario de 100 millones de dólares anunciado para Cuba, de los cuales 60 millones serán canalizados a través de Cáritas Cuba, con apoyo logístico de Catholic Relief Services (CRS).
Según explicó el obispo, los recursos están destinados principalmente a atender dos necesidades consideradas prioritarias: la inseguridad alimentaria y las dificultades para acceder al agua.
¿Quiénes tendrán prioridad para recibir los módulos?
Cáritas Cuba ha establecido determinados grupos como beneficiarios prioritarios debido a su situación de vulnerabilidad.
Entre ellos se encuentran los ancianos que viven solos, así como las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia que presenten riesgos identificados.
También tendrán prioridad los niños menores de cinco años que se encuentren en situación de riesgo, además de las personas con discapacidad o aquellas que dependan de otras personas y no puedan valerse por sí mismas.
El criterio fundamental será, por tanto, el grado de necesidad. La Iglesia Católica advierte que estos módulos forman parte de una respuesta humanitaria de emergencia y no de un programa permanente de asistencia social.
¿Qué incluyen los módulos de ayuda de Estados Unidos, según Cáritas Cuba?
Los módulos distribuidos por Cáritas Cuba incluirán productos alimenticios, artículos esenciales de higiene y elementos destinados a afrontar las dificultades relacionadas con el acceso y almacenamiento de agua.
Cada módulo de asistencia incluye productos alimenticios de primera necesidad: 10 libras de arroz, 10 de frijoles, un galón de aceite, 1 libra de azúcar morena, 3 libras de pastas alimenticias, 6 latas de sardinas en tomate y 5 de atún en agua.
El paquete tiene otros artículos esenciales de aseo personal y del hogar: 4 jabones de baño, un detergente en polvo, 2 tubos de pasta dental, 4 cepillos dentales, un frasco con tabletas potabilizadoras de agua, 2 paquetes de almohadillas sanitarias, un cubo plástico con tapa, un recipiente de 20 litros para almacenar agua y una lámpara recargable.
La composición de la ayuda responde a las principales necesidades detectadas entre las comunidades beneficiarias y busca aliviar, al menos parcialmente, las carencias de las familias que se encuentran en condiciones más críticas.
La organización ha insistido en que la asistencia pretende atender tanto las necesidades materiales como acompañar a las personas afectadas por la crisis.
Cáritas reconoce que no podrá ayudar a todos
Uno de los principales mensajes transmitidos por monseñor Juan de Dios Hernández es que la cantidad de personas necesitadas supera ampliamente la capacidad de respuesta de la ayuda disponible.
El obispo reconoció que Cáritas no podrá llegar a todas las familias que atraviesan dificultades en Cuba. La selección de beneficiarios, explicó, responde precisamente a la necesidad de concentrar los recursos disponibles en quienes se encuentran en una situación más extrema.
Por ello, una persona que no reciba uno de estos módulos no significa necesariamente que no tenga necesidades, sino que, de acuerdo con los criterios establecidos, existen otros casos considerados todavía más urgentes.
“No podemos llegar a todos, y esa es una realidad que nos duele”, señaló el obispo.
La institución también pidió comprender que estos recursos tienen un carácter humanitario y están destinados a situaciones de emergencia, por lo que no constituyen un derecho universal ni una ayuda que pueda recibir automáticamente cualquier persona afectada por la crisis económica.
La distribución de estos módulos se produce mientras Cuba continúa enfrentando una fuerte crisis económica, con dificultades para garantizar alimentos y productos básicos para una parte importante de la población.
La escasez, el elevado costo de los productos en el mercado informal y las dificultades para acceder a recursos esenciales han incrementado la vulnerabilidad de numerosos hogares, especialmente entre personas mayores, niños, embarazadas y ciudadanos con discapacidades o dependencias.
En este contexto, Cáritas Cuba intenta concentrar los recursos disponibles en los casos considerados más urgentes, con la participación de las distintas diócesis involucradas en la distribución.
La organización reconoce así una realidad especialmente difícil: las necesidades son mucho mayores que la ayuda disponible.

















