El precio del aceite en Cuba alcanza hasta 7.000 pesos por botella, según reportes ciudadanos que muestran el fuerte impacto del alza en los hogares.
La cifra apareció este sábado en una publicación del cubano Osmel Diazboloy, quien recurrió al humor para anunciar una “huelga de aceite”. Ante el costo del producto, afirmó que volverá a cocinar con manteca de cerdo.
“6,000… 7,000 por una botella de aceite. ¿Aceite o perfume francés? ¿Viene con la botella un pollo frito, un apartamento o qué?”, escribió en Facebook.
Su comentario provocó reacciones de usuarios de varias provincias. Algunos indicaron que tampoco pueden sustituir el aceite por manteca, debido a su precio y escasez.
Alternativas que también resultan costosas
Un usuario de Guantánamo aseguró que el aceite se vende allí a 5.500 pesos y que no encuentra manteca de cerdo. Otra persona comentó que ambos productos ya compiten en precio.
Desde Baracoa, una residente explicó que algunas familias cocinan con grasa de coco. Otros comentarios apuntaron a un aumento de la mantequilla, tras crecer su uso como sustituto para cocinar.
La llamada “huelga de aceite” nació como una broma, pero las respuestas reflejaron un problema cotidiano. Las familias deben reducir el consumo o buscar grasas que tampoco siempre están disponibles.
Eliminan el tope nacional del aceite
La escalada ocurrió después de que el Ministerio de Finanzas y Precios eliminara el límite nacional para los aceites comestibles importados. La medida quedó recogida en la Resolución 150/2026, publicada el 20 de junio.
La disposición derogó el tope anterior de 990 pesos por litro. Desde entonces, los precios han variado según el territorio, el establecimiento y la disponibilidad del producto.
En abril, el aceite podía encontrarse alrededor de 1.500 pesos. Durante agosto, varios reportes situaron su costo por encima de 4.000 pesos, mientras testimonios recientes hablaron de botellas a 7.000 pesos.
Esta última cifra procede de publicaciones ciudadanas y no constituye un precio oficial de alcance nacional. Sin embargo, expone las diferencias existentes entre territorios y puntos de venta.
Municipios fijan sus propios límites
Tras desaparecer el tope nacional, varios gobiernos municipales establecieron precios máximos en sus jurisdicciones. Las decisiones locales muestran respuestas diferentes ante el encarecimiento.
Guantánamo fijó un límite de 2.200 pesos para el aceite. En Pinar del Río se estableció en 2.150 pesos, mientras Matanzas adoptó un máximo de 2.500 pesos.
Estas cantidades quedan muy por debajo de los valores descritos por consumidores en ventas fuera de esos controles. La diferencia obliga a revisar dónde se compra y qué regulación aplica en cada municipio.
El aumento también coincide con la ausencia de entregas de aceite mediante la libreta de abastecimiento durante 2026. Para quienes dependen del mercado, una botella a 7.000 pesos supera ampliamente el salario mínimo mensual de 3.210 pesos vigente desde julio.
















