La sustracción de aceite dieléctrico de un transformador volvió a causar graves consecuencias en Santiago de Cuba. Esta vez, el hecho afectó directamente a una instalación de Medicina Molecular y complicó la atención de un paciente en estado grave.
Según informó la Empresa Eléctrica Santiago de Cuba, el aceite fue sustraído durante la madrugada del transformador que suministra electricidad al centro. La extracción dejó afectado el funcionamiento de la instalación sanitaria.

Muestras de un paciente grave tuvieron que viajar hasta Granma
Las consecuencias fueron más allá del daño al equipo eléctrico. Horas después, un paciente grave necesitó análisis con carácter urgente.
Ante la imposibilidad de procesar las muestras en Santiago de Cuba, fue necesario trasladarlas hasta la provincia de Granma. El procedimiento añadió distancia, transporte, combustible y personal a una situación que requería rapidez.
El mayor problema, sin embargo, fue el tiempo. Cuando un paciente necesita un diagnóstico urgente, cualquier demora puede influir en la atención médica posterior.
Lea tambiénSantiago de Cuba incorpora nuevos triciclos eléctricos para apoyar los servicios de SaludEl aceite dieléctrico cumple funciones esenciales dentro de los transformadores. Permite aislar componentes eléctricos, ayuda a refrigerar los equipos y favorece su funcionamiento seguro.
Su extracción puede provocar averías inmediatas o daños que aparecen después. En instalaciones sanitarias, las consecuencias pueden extenderse directamente a servicios que dependen de un suministro eléctrico estable.
Santiago de Cuba arrastra antecedentes de robos similares
El caso no es aislado. Desde 2024 se han reportado sustracciones de aceite dieléctrico en territorios como Contramaestre, Palma Soriano y San Luis.
Uno de los hechos más graves ocurrió en la subestación de Paquito Rosales. Allí fueron sustraídos cerca de 300 litros de aceite y alrededor de 17000 personas quedaron afectadas por la interrupción eléctrica.
Durante el primer trimestre de 2026 también se informaron hechos en las subestaciones de Los Bungos y La Torcaza, en Contramaestre, y Candonga, en Palma Soriano.
En abril, un hombre murió y otro sufrió graves quemaduras en Songo-La Maya cuando intentaban extraer aceite de un banco de transformadores. La instalación alimentaba el sistema de rebombeo de agua de Altos de Esperanza.
El incidente provocó además afectaciones eléctricas en Songo-La Maya y Segundo Frente.
Otro caso ocurrió en mayo en El Cobre. Tres personas presuntamente intentaron sustraer aceite de un banco de transformadores situado cerca de una fábrica de pienso.
Uno de los implicados murió electrocutado cuando regresó inesperadamente el servicio eléctrico mientras se encontraba sobre el poste. La Fiscalía Provincial informó después que el caso era investigado bajo la figura de sabotaje.
Condena de 12 años por un robo en Contramaestre
La gravedad de estos delitos también se refleja en las sanciones judiciales. El Tribunal Municipal Popular de Contramaestre condenó a 12 años de privación de libertad al responsable de sustraer aceite dieléctrico de una subestación situada en la zona de Bungo.
El acusado fue sorprendido durante la madrugada mientras transportaba el aceite sustraído. También fueron ocupadas herramientas presuntamente utilizadas para cometer el hecho.
La extracción provocó una avería que dejó sectores de Bungo y zonas cercanas alrededor de 48 horas sin electricidad.
Las autoridades eléctricas han insistido en que retirar este líquido puede terminar destruyendo los transformadores. Incluso cuando el equipo continúa funcionando inicialmente, la falta de aceite puede causar daños posteriores.

Una infraestructura sanitaria que quedó expuesta
El nuevo incidente plantea además interrogantes sobre la protección de instalaciones esenciales. En este caso, la manipulación de un transformador terminó afectando un servicio especializado de diagnóstico.
Santiago de Cuba cuenta con capacidades de Medicina Molecular destinadas al análisis mediante técnicas avanzadas. Por esa razón, la afectación de su suministro eléctrico tiene consecuencias que trascienden el costo de reparar un transformador.
Cuando existen antecedentes reiterados de robos similares, la protección de equipos que alimentan hospitales, laboratorios, sistemas de bombeo y otras instalaciones estratégicas adquiere una importancia mayor.
El responsable puede buscar unos litros de aceite para venderlos. Pero el daño puede terminar alcanzando a miles de personas o, como ocurrió ahora, a un paciente que esperaba resultados urgentes.
















