Cada cierto tiempo, parte de los vehículos utilizados por el turismo en Cuba debe salir de ese servicio. Muchos cubanos los identifican simplemente como “carros liberados del turismo”, pero su destino no es siempre una venta abierta al público.
Las nuevas normas publicadas en la Gaceta Oficial No. 65 de 2026 explican cuánto tiempo pueden permanecer esos medios en explotación, cómo se calcula su precio y en qué casos una persona natural puede terminar comprando uno.
¿Cuándo se libera un carro del turismo?
La Resolución 52/2026 del Ministerio del Transporte fija límites de explotación para los vehículos de TRANSTUR.
Los autos económicos y medios, junto con las motocicletas, pueden mantenerse hasta dos años. Los autos medio-altos o de lujo, los rurales y los microbuses pueden llegar hasta tres años.
Para los ómnibus de 17 a 30 asientos el límite es de cinco años. Los de más de 30 asientos o de doble piso pueden explotarse hasta siete años.
La norma permite pedir una extensión cuando el lote no haya cumplido ese tiempo y exista una justificación. Esa solicitud debe pasar por el Ministerio del Transporte y el Comité Evaluador de Medios Automotores.
¿A dónde van esos vehículos cuando salen de TRANSTUR?
Aquí está una de las claves.
La Resolución 52 dispone que los vehículos que terminan su explotación en TRANSTUR se venden a la Corporación CIMEX S.A. Los ómnibus siguen otra vía y pasan a Motor Centro.
Pero eso no significa que todos aparezcan después en una agencia para que cualquier persona pueda comprarlos.
El Decreto 163/2026 establece varios destinos según el estado técnico y las prioridades económicas del país.
Los vehículos que todavía se encuentran en buen estado pueden comercializarse en pesos cubanos según las necesidades aprobadas dentro del Plan de la Economía Nacional.
En otras palabras, antes de pensar en una venta a particulares pueden destinarse a entidades, servicios o prioridades definidas por el Estado.
¿Cuándo puede comprar uno una persona natural?
La posibilidad más clara aparece con los vehículos que ya no resultan apropiados para cubrir esas prioridades, pero todavía pueden recuperarse.
El Decreto 163 establece que esos medios se destinan a una entidad designada por el Ministerio del Transporte para su comercialización a personas naturales, por reposición y en pesos cubanos.
Eso introduce una diferencia importante: no se trata necesariamente de llegar con dinero y escoger un carro disponible.
La compra por reposición funciona mediante un escalafón y está vinculada al procedimiento que administra la comercializadora autorizada. El Ministerio del Transporte regula y controla ese orden.
Por tanto, que un Hyundai, Kia, Peugeot u otro modelo termine su ciclo de renta no significa que automáticamente quede a disposición de cualquier comprador.
¿Cuánto puede costar un carro liberado del turismo?
La Gaceta no publica un tarifario con precios por marca y modelo. Lo que sí establece es la fórmula para formar el valor de venta.
La Resolución 173/2026 indica que, cuando el carro todavía está en buen estado, el precio entre la empresa propietaria y la comercializadora parte del valor no depreciado promedio del lote.
A ese importe se añaden los costos y gastos necesarios para situar el vehículo en el punto acordado. También puede aplicarse un margen comercial de hasta 5% en esa primera operación.
Cuando el vehículo está totalmente depreciado, el precio se acuerda tomando como referencia el mercado y sus condiciones técnicas.
Después, para la venta en pesos cubanos, la comercializadora puede formar el precio a partir de su costo de adquisición, añadir un margen comercial de hasta 20% y aplicar el Impuesto Especial a Productos y Servicios correspondiente.
La propia Resolución 173 fija en 10% ese impuesto para la venta en CUP de vehículos usados a personas naturales o jurídicas, salvo las excepciones previstas.
Un ejemplo para entender la cuenta
Imaginemos un vehículo cuyo costo para la comercializadora, una vez incorporados los elementos que correspondan, sea de 7000000 CUP.
Si se aplicara el margen máximo de 20%, el subtotal ascendería a 8400000 CUP. Sobre esa referencia habría que incorporar el impuesto previsto por la norma.
No significa que ese vaya a ser el precio real de un automóvil concreto. Sirve únicamente para entender por qué un carro usado del turismo puede terminar costando varios millones de pesos.
La cifra definitiva dependerá de la depreciación, el estado técnico, los gastos realizados, el valor asignado al lote y el margen aplicado por la comercializadora.
¿Serán más baratos que los carros del mercado informal?
No existe una garantía de que así sea.
La ventaja es que estos vehículos se comercializan dentro de un sistema estatal de formación de precios y, en los casos autorizados, en pesos cubanos.
Sin embargo, muchos autos salen del turismo con pocos años de explotación. Si conservan un valor contable elevado y requieren reparaciones o recuperación, el precio final puede seguir siendo alto.
Además, los vehículos más recientes del turismo suelen pertenecer a segmentos que en el mercado cubano mantienen cotizaciones elevadas.
Lo más importante antes de intentar comprar uno
Hay que distinguir entre “salir del turismo” y “estar disponible para una persona natural”. No son lo mismo.
Primero se determina el estado del vehículo. Después se decide si puede cubrir prioridades de la economía, si debe pasar a un proceso de reposición o si su estado obliga al desarme.
Para quienes buscan comprar uno, la vía relevante es la reposición de los vehículos recuperables que lleguen a la comercializadora autorizada.
La nueva normativa sí mantiene abierta esa posibilidad y explica cómo se formarán los precios. Lo que todavía depende de cada lote es cuántos carros llegarán realmente a particulares y cuánto costará cada uno cuando se ponga a la venta.

















