Un apagón en Camagüey dejó durante más de 48 horas consecutivas sin electricidad a la escritora María Antonia Borroto Trujillo y otros vecinos de su barrio.
La periodista denunció el viernes 28 de agosto que varias llamadas al servicio eléctrico no habían permitido resolver la avería. Tampoco consiguió presentar una reclamación formal antes del fin de semana.
Borroto Trujillo es doctora en Ciencias de la Comunicación y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Su testimonio describe las dificultades para obtener respuesta ante una interrupción prolongada.
El reporte continuaba pendiente
La escritora llamó al número 18888 de la Unión Eléctrica cuando ya se habían cumplido dos jornadas sin servicio. Una operadora le explicó que el reporte presentado por varios residentes seguía pendiente.
Según relató, la trabajadora tampoco podía indicar cuándo acudiría una brigada para reparar el problema. Borroto Trujillo preguntó entonces si el tiempo transcurrido otorgaba alguna prioridad al caso.
La operadora la remitió a Atención a la Población de la Oficina Básica Eléctrica municipal. Allí comenzó otra secuencia de llamadas que terminó sin la presentación de la queja.
Tres llamadas y una reclamación aplazada
En la primera comunicación, un funcionario le pidió llamar nuevamente tres minutos después. El objetivo era transferirla con la persona encargada de recibir reclamaciones.
Durante el segundo intento, esa trabajadora le indicó que llamara dentro de 40 minutos porque atendía a otra persona. Cuando la escritora volvió a comunicarse, le dijeron que la encargada ya se había marchado.
La atención no se reanudaría hasta el lunes. “Pero… O sea, llevo más de cuarenta y ocho horas sin corriente y ni siquiera puedo reclamar…”, escribió Borroto Trujillo al reproducir el intercambio.
“No sé si dijo algo, porque yo colgué. Todo me pareció una burla, y del peor gusto posible”, añadió.
Apagones anteriores en el mismo barrio
Este apagón en Camagüey se suma a interrupciones anteriores documentadas por la propia escritora. A comienzos de agosto contabilizó siete días sin corriente, equivalentes a 172 horas.
Tres días después, el barrio superaba las diez jornadas sin electricidad. La causa señalada entonces era un transformador averiado que volvía a fallar durante los intentos de reconexión.
El caso expone el impacto de las averías locales, más allá de los cortes asociados al déficit nacional de generación. También muestra las dificultades de los residentes para tramitar reclamos durante una interrupción extensa.
Comunidades con afectaciones prolongadas
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció en julio ante la Asamblea Nacional que algunas comunidades acumulaban hasta 105 días sin servicio.
El funcionario vinculó esas afectaciones con daños en transformadores especiales. También señaló que el robo de aceite dieléctrico alcanzaba volúmenes comparables con la producción nacional.
En el barrio camagüeyano, el reporte permanecía pendiente después de las 48 horas sin electricidad, mientras la posibilidad de presentar una reclamación quedó aplazada hasta el lunes.

















