Un recorrido por la Central Electronuclear de Juraguá mostró el deterioro de la planta cubana que quedó inconclusa hace más de tres décadas.
Las imágenes difundidas por CNN en Español recorren estructuras de hormigón, edificios técnicos y otras áreas del complejo situado cerca de Cienfuegos. La instalación nunca produjo electricidad.
El material también recoge testimonios de antiguos trabajadores que participaron en la construcción. Algunos regresaron al lugar donde trabajaron durante años antes de la paralización del proyecto.

Una planta nuclear con dos reactores previstos
El proyecto de la Central Electronuclear de Juraguá fue anunciado en 1982 y recibió apoyo económico y técnico de la Unión Soviética. Su diseño incluía dos reactores nucleares del modelo VVER-440.
Los planes contemplaban que la planta aportara cerca del 15 % de la generación eléctrica nacional. Con ello, Cuba buscaba reducir su dependencia del petróleo importado.
Miles de cubanos participaron durante años en las obras. Especialistas soviéticos también colaboraron en la preparación técnica del personal que debía operar el complejo.
La desaparición de la Unión Soviética frenó la obra
El proyecto perdió su principal respaldo tras la desaparición de la Unión Soviética en 1991. Cuba carecía entonces de los recursos económicos y técnicos necesarios para continuar la construcción.
Las obras quedaron suspendidas en 1992. Ninguno de los reactores previstos entró en funcionamiento y la inversión no alcanzó el objetivo energético anunciado.
La paralización también afectó a quienes habían dedicado años a levantar la planta. Luis Vargas, uno de los antiguos trabajadores entrevistados, describió como “un dolor por dentro” la sensación de observar su estado actual.
Francisco Pérez recordó el momento en que Fidel Castro comunicó la suspensión. La decisión tuvo un fuerte impacto entre los trabajadores vinculados al proyecto.
Las ruinas permanecen cerca de Cienfuegos
El recorrido muestra áreas expuestas al deterioro después de décadas sin cumplir la función para la cual fueron construidas. Las instalaciones permanecen como una de las mayores obras inconclusas del país.
Las imágenes aparecen cuando el sistema eléctrico cubano depende de termoeléctricas envejecidas, generación distribuida y combustible importado. Las autoridades atribuyen los cortes frecuentes a averías, problemas de mantenimiento y dificultades con el suministro de combustible.
Más de 30 años después de la suspensión, los edificios y espacios técnicos de Juraguá siguen en pie, pero sus reactores nunca llegaron a operar.
















