Marco Rubio afirmó este 23 de septiembre que Estados Unidos prefiere una transición negociada en Cuba antes que una intervención militar.
El secretario de Estado expuso esa postura durante una conferencia de prensa. Dijo que Washington estaría dispuesto a conversar con dirigentes cubanos que impulsen libertades políticas y económicas, pero rechazó un acuerdo con funcionarios a quienes atribuye actos atroces.
Con quiénes estaría dispuesto a negociar
Rubio distinguió entre los actuales responsables del gobierno cubano y otras personas con las que, a su juicio, podría trabajarse. Su disposición al diálogo dependería de que acepten conducir al país hacia cambios políticos y económicos.
Pidió a las autoridades aprovechar la posibilidad de negociar pacíficamente el futuro de Cuba. También admitió sus dudas sobre la respuesta que espera: «Tengo la esperanza de que lo hagan. No tengo confianza en que lo hagan, pero tengo la esperanza».
El secretario de Estado sostuvo que una transición negociada en Cuba no sería inmediata ni sencilla. Vinculó cualquier normalización de las relaciones con Estados Unidos a una transformación profunda del sistema político cubano.
El papel de las reformas económicas
Rubio afirmó que los cambios económicos, por sí solos, no bastarían. A su entender, el modelo de gobierno actual impide atraer las inversiones que necesita la isla.
Planteó que el sector privado requeriría garantías para invertir sin los riesgos que, según su valoración, existen hoy. También cuestionó la credibilidad de las autoridades cubanas para cumplir las condiciones de una eventual normalización.
¿Qué dijo Trump ante la ONU?
Las declaraciones de Rubio siguieron al discurso de Donald Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 22 de septiembre. El presidente llamó a Cuba «Estado fallido» y la describió como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Trump afirmó que Rubio está al frente de negociaciones con Cuba, aunque no identificó a sus participantes ni los asuntos tratados. Durante la intervención presidencial, la delegación cubana abandonó la sala.
El mandatario también aseguró que su administración no permitirá que Cuba sirva de refugio a adversarios de Estados Unidos.
















