Una jueza federal ordenó devolver a Estados Unidos a un hondureño tras su deportación a África sin oportunidad previa de impugnar ese destino.
Bryan Omar Sánchez fue enviado a la República Centroafricana el 29 de julio. La orden, dictada el 18 de septiembre por la jueza Regina M. Rodríguez en Colorado, exige que el Gobierno estadounidense lo traiga de vuelta y lo libere.
El fallo aborda una deportación a África que, según la jueza, privó a Sánchez de las garantías necesarias para cuestionar su traslado a un país distinto del previsto en su procedimiento migratorio.
El traslado del hondureño a la República Centroafricana
Sánchez llevaba cerca de una década en Estados Unidos. Tras su detención en mayo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, sus abogados presentaron una petición de habeas corpus para cuestionar su situación.
Las autoridades lo trasladaron desde Colorado a centros de detención en Texas y Arizona antes de enviarlo a la República Centroafricana. Sánchez contó que se opuso al viaje y que no había dado su consentimiento para ir a África.
También afirmó que tenía una solicitud de asilo pendiente y protección bajo la Convención contra la Tortura. Su caso se refiere a un ciudadano hondureño, no a una deportación de cubanos.
La orden exige su liberación en Colorado
Rodríguez dispuso que Sánchez regrese al distrito de Colorado y recupere sus pertenencias. Una vez allí, el Gobierno deberá ponerlo en libertad de inmediato, sin imponerle vigilancia por GPS, comparecencias periódicas ni restricciones similares.
La jueza también condicionó cualquier nueva detención a una audiencia previa ante un juez imparcial. En ella, las autoridades tendrían que demostrar con pruebas claras y convincentes que existe riesgo de fuga o peligro para la comunidad.
La orden establece que una expulsión a un tercer país requiere aviso previo por escrito al migrante y a su abogado. Ese aviso debe permitirle conocer el destino y cuestionar el traslado antes de que ocurra.
Otro fallo limita las deportaciones a terceros países
El 18 de septiembre, el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito respaldó en lo esencial otra decisión sobre deportaciones a terceros países. Esa resolución exige que las personas reciban aviso efectivo del destino y una oportunidad real de plantear temores de persecución o tortura.
Son casos judiciales distintos: el fallo de Colorado ordena el regreso y la liberación de Sánchez, mientras que la decisión del tribunal de apelaciones examina las garantías previas a ese tipo de expulsiones.
La orden sobre Sánchez dispone su retorno, pero no equivale a que ya haya llegado a Estados Unidos. Su ejecución determinará cuándo podrá volver a Colorado.

















