La electricidad en Puerto Rico vuelve a encarecerse con un ajuste trimestral que lleva una factura mensual de 228 dólares a, al menos, 270 dólares.
El Negociado de Energía aprobó el incremento en octubre de 2026, aunque autorizó una subida inferior a la solicitada por LUMA. El ejemplo del regulador representa un aumento mínimo de 42 dólares mensuales, no una cantidad uniforme para todos los clientes.
El nuevo ajuste coincide con avisos recurrentes de posibles apagones y una capacidad de generación que deja poco margen frente a la demanda.
Un encarecimiento acumulado del 37%
Un análisis del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad de Puerto Rico sitúa el aumento acumulado del costo eléctrico en un 37%. La comparación abarca el periodo de cinco años alrededor del traspaso de la transmisión y distribución a LUMA, que comenzó en 2021.
El centro universitario concluyó que ese encarecimiento no vino acompañado de una mejora en la calidad del servicio. También encontró que los precios subieron más rápido que en Estados Unidos continental y que los combustibles no explican todo el incremento.
El regulador y LUMA atribuyen el ajuste reciente principalmente al aumento de los combustibles por la guerra en Irán. Las salidas frecuentes de unidades generadoras también obligan a utilizar alternativas más caras, como el diésel.
La recuperación de la red avanza lentamente
LUMA gestiona la transmisión y distribución, mientras GeneraPR asumió operaciones de generación en 2023. Cuando la producción apenas alcanza para cubrir el consumo, un aumento de la demanda puede obligar a aplicar apagones selectivos.
Una auditoría de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos, fechada en junio de 2026, documentó retrasos en la recuperación. Las agencias federales habían comprometido unos 14.300 millones de dólares desde 2017 para recuperar y modernizar la red.
De ese total, habían desembolsado aproximadamente 3.600 millones, mientras unos 10.700 millones seguían pendientes. Los 2.700 millones correspondientes a FEMA forman parte del desembolso total, no representan todo el dinero entregado por las agencias federales.
El golpe a los pequeños negocios
Christian Delgado cerró su negocio de lavado y pintura de vehículos en Bayamón tras recibir facturas muy superiores a sus pagos habituales. Según el desglose que compartió en redes sociales, pasó de unos 350 dólares a casi 4.000 en septiembre y unos 2.600 en octubre.
Tras reclamar la primera factura, la compañía le atribuyó el cobro a un problema en el medidor. Delgado decidió mudarse a Florida y encabezó una protesta frente a las oficinas de LUMA en San Juan el 24 de octubre.
El Gobierno solicitó a la junta de control fiscal una exención temporal del impuesto a los alimentos en restaurantes como medida de alivio. La iniciativa constituye una petición, no una exención ya aprobada.
















