El costo de vida y las deportaciones dividen a algunos votantes hispanos de Miami entre quienes mantienen su apoyo republicano y quienes reconsideran su respaldo tras votar por Donald Trump.
Los testimonios recogen cambios de afiliación, votos por candidatos de distintos partidos y lealtades republicanas que conviven con críticas a la política migratoria.
Las diferencias aparecen incluso entre personas que comparten preocupaciones por los alimentos, la gasolina, los seguros y la vivienda.
Del voto por Trump a la campaña demócrata
Mayumi Castro Fernández, cubana de 54 años y ciudadana estadounidense desde 2013, votó dos veces por Trump. Ahora dejó el Partido Republicano y apoya a los demócratas.
Trabaja en la limpieza de aviones en el Aeropuerto Internacional de Miami y pertenece al sindicato 32BJ SEIU. Participa en recorridos para respaldar a Eliott Rodríguez, rival de la congresista republicana María Elvira Salazar en el distrito 27 de Florida.
Castro Fernández vincula su decisión con los gastos cotidianos, el seguro médico y las políticas migratorias. En sus conversaciones puerta a puerta, cuenta, los vecinos mencionan especialmente la gasolina, los alimentos y el alquiler.
También cuestiona el alcance de las deportaciones. Afirma que esperaba operativos contra delincuentes, no actuaciones contra familias con muchos años de residencia en Estados Unidos.
Otro cubano, Alberto Abella, de 70 años y residente de Doral, abandonó el Partido Demócrata para registrarse sin afiliación. Sin embargo, planea votar por candidatos demócratas porque desea un cambio ante el conjunto de problemas económicos y migratorios.
Votar por candidatos, no por un solo partido
Freddy Moros, venezolano de 61 años que vive en Miramar, apoyó a Trump en 2024 por su posición sobre la frontera. Ahora rechaza el trato que reciben algunos inmigrantes durante la ofensiva migratoria.
Sin afiliación partidista, dejó en blanco la elección para gobernador y escogió al demócrata José Javier Rodríguez para fiscal general de Florida. A la vez, respaldó a los republicanos Mario Díaz-Balart y Ashley Moody.
Moros atribuye su apoyo a Díaz-Balart a la ayuda que considera que el congresista ha brindado a la comunidad venezolana.
La estratega conservadora Barbara Casanova, fundadora de HispanicVotes.org, advierte contra las expectativas de un respaldo automático: «El voto hispano no es algo garantizado para el partido conservador».
Apoyo republicano con objeciones migratorias
Entre los votantes hispanos de Miami también hay quienes mantienen su preferencia republicana por razones económicas. Rosa Hernández, residente de Hialeah, respalda a Byron Donalds para gobernador y destaca el peso de los impuestos sobre la propiedad.
Carlos Milanese, dominicano de 43 años y residente de South Miami, también apoya a Donalds. Aunque defiende la inmigración legal, rechaza enviar deportados a países distintos de los suyos.
Coral Domenech, puertorriqueña de 37 años, todavía evalúa su voto. Dice arrepentirse de haber apoyado a Trump en 2024 por las deportaciones y la retórica migratoria.
A sus dificultades para comprar una vivienda y costear atención médica familiar se suma un caso cercano: una joven de 23 años, a quien considera una hija, recibió una orden de deportación a Cuba.

















