Cuba muestra nuevamente una situación compleja en cuanto al enfrentamiento a la covid-19, caracterizada por la dispersión de la enfermedad, luego que el gobierno decidiera abrir los aeropuertos del país y recibir viajeros procedentes de cualquier latitud.
En los últimos días si bien se apreciaba una tendencia a la disminución en el número de casos autóctonos, los positivos han crecido un 75 % entre los viajeros que llegan al país, quienes a su vez transmiten el virus a sus familiares y allegados. De modo que aún cuando los arribantes a territorio nacional guarden el exigido aislamiento domiciliario de 10 días, también sus contactos cercanos deberán permanecer confinados.
Así lo aclaró este martes el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez durante una comparecencia transmitida por la televisión cubana, en la que precisó que cuando llegan viajeros a un hogar se deberá exigir de manera rigurosa que todos los familiares mantengan el aislamiento físico dentro de la vivienda, donde deberá usarse incluso el nasobuco y tomar todas las medidas higiénicas establecidas.
“No puede haber fiesta, la familia que reciba no puede ir a trabajar, y los niños de familias que reciban no pueden ir a la escuela, solo podría salir una persona de la casa como hicimos en la primera etapa, donde haya violación, denuncia y multa por incumplimiento. (…) Si las familias no son responsables se nos va a complicar el panorama”, advirtió el gobernante.
Por su parte, el primer ministro Manuel Marrero, enfatizó en las sanciones que deben acompañar los comportamientos negligentes: “Y que la gente sepa que el que no cumplió eso tiene que pagar una penalidad, y debemos establecer qué tipo de penalidad será”, añadió.
Los 71 casos registrados el lunes en el país se encuentran dispersos en nueve provincias distintas y el municipio especial Isla de la Juventud. Provincias como Santiago de Cuba, y más recientemente Villa Clara, han registrado nuevos focos de contagio, luego del arribo de viajeros contagiados con la enfermedad.
Los protocolos sanitarios cubanos establecen la realización obligatoria de un test de PCR para todos los pasajeros que arriben al país, así como el aislamiento de las personas estudiadas hasta que se confirme el resultado negativo del mismo. Quienes hayan viajado por menos de 5 días podrán retirarse entonces, pero aquellos viajeros que vayan a permanecer más tiempo en territorio nacional tendrán que repetirse el examen y aguardar un mínimo de 10 días en confinamiento dentro de las viviendas de residencia.
El gobierno cubano dispuso en octubre pasado la apertura gradual de los aeropuertos atendiendo a la temporada alta del turismo, como una tabla de salvación ante la grave crisis económica que atraviesa el país. Sin embargo, los riesgos de un rebrote a escala nacional son muy altos, de ahí que los expertos sanitarios insistan en la necesidad de redoblar el rigor desde cada una de las instancias implicadas en cada comunidad.
Por muchos cuidados que asuma un viajero al entrar al país deberá tener contacto como mínimo con varias personas, entre ellas el personal aeroportuario, choferes, sanitario, el anfitrión de un hostal, familiares o amigos. Si a ello se suma que el cubano de por sí tiende a ser sociable y que muchos han esperado varios meses para reencontrarse con los suyos, se comprenderá cuan difícil resulta lograr el debido aislamiento.
Muchos países exigen que los viajeros porten consigo al momento de la entrada un resultado negativo al hisopado, lo cual facilita mucho más el control en frontera, y limita, por tanto, la propagación del virus. De momento Cuba no exige este requisito y los resultados a la primera prueba de PCR se conocen entre 24 y 48 horas después de la entrada, cuando ya el viajero ha tenido contacto con otras personas.
