Los apagones en Cuba y la escasez de combustible obligan a familias, agricultores y transportistas a recurrir a soluciones recargables, energía solar y métodos manuales.
El creador de contenido Dayán Marrero muestra varias de esas alternativas desde Caraballo, un antiguo pueblo azucarero de Mayabeque. El joven tiene 22 años y cursa el tercer año de Informática en la Universidad Agraria de La Habana.
Sus publicaciones explican cómo ahorrar la batería del teléfono, conservar alimentos sin refrigeración y captar mejor la señal móvil. Un video sobre la construcción de una antena casera se acerca a las 800.000 reproducciones.
Ventiladores para soportar los apagones en Cuba
Entre los artículos que Marrero promociona aparecen ventiladores recargables con lámparas incorporadas. Estos equipos permiten aliviar el calor y alumbrar una habitación cuando falla el servicio eléctrico.
Uno de los modelos mostrados tiene una batería de 20.000 mAh y puede funcionar hasta 60 horas, según explicó el joven. Marrero también utiliza la luz del aparato para grabar sus videos.
El estudiante recibe una comisión cuando sus seguidores compran determinados productos mediante sus publicaciones. Los ingresos oscilan entre el 3% y el 5% del precio, dependiendo del artículo.
Su próximo objetivo es ampliar su presencia en TikTok, aunque el acceso a esa plataforma enfrenta restricciones vinculadas con las sanciones estadounidenses. Marrero pretende terminar la universidad, trabajar en su especialidad y permanecer en Cuba.
Carbón y paneles solares en Viñales
Las adaptaciones también alcanzan al turismo y la producción de alimentos en Pinar del Río. Osiris Hernández, de 57 años, trabaja como guía en la Cueva del Indio y recibe visitantes en habitaciones de su vivienda.
Cuando falta la electricidad, cocina con carbón y muele el café de forma manual. También cuenta con paneles solares y un inversor que le permite mantener al menos un congelador en funcionamiento.
La reducción del turismo afecta directamente su actividad. Las llegadas de visitantes a Cuba cayeron un 62% entre enero y julio de 2026, frente al mismo periodo del año anterior, según cifras oficiales citadas en el reporte.
En la finca agroecológica El Olivo, ubicada en las afueras de Viñales, Osnel Corrales y su familia producen derivados lácteos con apoyo de paneles y baterías. Disponen de un generador industrial, pero carecen del combustible necesario para usarlo con regularidad.
Durante la elaboración de yogur, la familia pasteuriza la leche sobre un fuego de carbón. Después la enfría en recipientes mediante electricidad generada con energía solar.
La finca también fabrica queso y distribuye sus productos en una tienda de Viñales y entre clientes de La Habana. La caída de visitantes ha reducido la demanda y la falta de combustible dificulta el traslado hasta el lugar.
Triciclos solares ganan espacio en La Habana
La crisis energética también modifica el transporte en la capital, donde circula una creciente flota privada de triciclos eléctricos. Los vehículos cubren parte de la demanda que dejan los autobuses y otros medios afectados por la falta de combustible.
Augusto conduce uno de los modelos más recientes, equipado con un pequeño motor de combustible y tres baterías recargables. Puede conectarlas a la red cuando hay electricidad o aprovechar el panel solar instalado como techo.
El conductor alquila el triciclo por unos 9.000 pesos cubanos diarios, equivalentes a 15 dólares según el reporte. Debe pagar esa cantidad aunque durante la jornada no consiga pasajeros.
Cada vehículo puede transportar hasta seis personas. Los operadores organizan las rutas según la autonomía de las baterías, la distancia disponible y el nivel de carga restante.

















