Don Carlo Doneda, misionero italiano de 60 años que reside en Santiago de Cuba, declaró al diario Corriere della Sera que el país se encuentra «cerca del abismo» por la escasez crítica de alimentos, medicinas y los prolongados apagones que afectan a la población.
La entrevista de Andrea Galli en el Corriere della Sera
El corresponsal Andrea Galli entrevistó a Don Carlo Doneda, uno de los últimos italianos que permanecen en la isla, quien describió una realidad marcada por la escasez generalizada.
Doneda, miembro de los Misioneros de la Consolata, reside en la región oriental del país, una de las más pobres de Cuba. El misionero señaló que el huracán Melissa, ocurrido en el invierno, agravó aún más la situación y que numerosas familias de Santiago acuden a la iglesia sin saber qué tipo de ayuda solicitar.
Escasez de medicamentos en los hospitales
El misionero reportó que en los hospitales faltan antibióticos, anestésicos, analgésicos, reactivos para análisis, material quirúrgico y gasas. Los pocos medicamentos que se consiguen en el mercado negro cuestan entre veinte y treinta veces su precio regular. Doneda también describió el colapso de los servicios esenciales: los apagones duran hasta veinte horas seguidas y la falta de combustible ha paralizado la recogida de basura, el transporte público y las ambulancias.
Crisis energética y servicios paralizados
La desaparición del combustible, según contó Doneda a Corriere della Sera, provocó la suspensión del servicio de recogida de residuos y la inmovilización de ambulancias. El deterioro del mantenimiento de las plantas de tratamiento ha afectado la calidad del agua potable. La criminalidad, agregó, ha aumentado y los vertederos en las calles multiplican las epidemias.
El sistema escolar y la fuga de jóvenes
Otro de los datos que destacó el misionero fue que el curso escolar terminó sin exámenes, lo que consideró un signo de deterioro para los jóvenes, cuyo único deseo es abandonar la isla. Las tiendas del Estado están vacías y el sistema de racionamiento ha colapsado. Las vacunas pediátricas, añadió, ya no se garantizan.
Doneda concluyó que en Cuba ya no se discute de quién es la culpa, sino si la situación empeorará aún más. A pesar de todo, dijo, los cubanos son un pueblo de paciencia infinita y, a menudo, de resignación.












