Venta informal de arroz en Matanzas: la libra llega a 350 pesos

Agregar Directorio Cubano
Seguir en Discover

La venta informal de arroz en Matanzas gana espacio dentro de viviendas particulares, donde una libra del cereal importado cuesta entre 320 y 350 pesos.

Estas operaciones funcionan sin carteles ni precios visibles en las fachadas. Los vecinos conocen las direcciones por recomendaciones y acuden cuando necesitan alimentos o artículos difíciles de encontrar en otros comercios.

En el barrio Los Mangos, una vivienda ofrece arroz extranjero junto con champú y otros productos. Los sacos abiertos permanecen dentro de la sala, cerca de los espacios habituales de la casa.

El arroz subió hasta 100 pesos desde enero

A comienzos de 2026, la libra de ese arroz costaba 250 pesos. Ahora se vende a 320 pesos en algunos puntos, mientras residentes del barrio La Marina reportan precios de hasta 350 pesos.

Esto representa un aumento de entre 70 y 100 pesos por libra en menos de nueve meses. El alza golpea a las familias que dependen del cereal para completar sus comidas diarias.

Un vendedor conocido como El Guajiro atribuyó el encarecimiento a la inflación y al costo del transporte. La escasez de combustible y camiones obliga a contratar otros vehículos para mover la mercancía.

El comerciante reconoció que trabaja sin licencia. Aseguró que la venta permite subsistir tanto a quienes ofrecen los productos como a las familias que buscan abastecerse.

La producción cubana cubre una parte mínima de la demanda

La venta informal de arroz en Matanzas también refleja la fuerte dependencia cubana de las importaciones. La producción nacional permanece muy lejos de las necesidades de consumo del país.

La Oficina Nacional de Estadística e Información registró 20.100 toneladas de arroz procesadas durante 2025. Esa cifra representa una caída del 73,4% frente al volumen reportado cinco años antes.

Cuba necesita entre 600.000 y 700.000 toneladas anuales para cubrir su demanda. La diferencia entre esas necesidades y la producción interna obliga a recurrir al mercado exterior.

El consumo de arroz también disminuyó un 41,5% entre 2005 y 2023, según datos citados por el economista Pedro Monreal. Aun así, continúa como un alimento habitual en la mesa cubana.

Muchas familias lo utilizan para acompañar frijoles, huevos, pollo, picadillo o salsas. También permite aumentar las porciones cuando escasean otros alimentos.

Casas y calles funcionan como puntos de venta

El comercio informal no se limita al arroz ni a los productos alimenticios. En las viviendas aparecen artículos de aseo, mercancías importadas y objetos domésticos de segunda mano.

En calles de La Habana también se han observado personas vendiendo cafeteras, termos, mochilas, encendedores y pequeños recipientes. Jubilados, trabajadores estatales, amas de casa y desempleados convierten bienes disponibles en ingresos para cubrir gastos cotidianos.

Estas redes operan mediante referencias personales y sin estructuras comerciales visibles. En barrios matanceros, basta conocer la casa correcta para comprar una libra de arroz importado por hasta 350 pesos.


Deja un comentario

Radio
Ver TV