Harry Potter en Cuba: una varita cuesta casi un salario mínimo y los libros, una fortuna

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Una varita de Harry Potter se vendía por 3.000 pesos en una convención gratuita celebrada el domingo 25 de octubre en La Habana Vieja.

El encuentro reunió a niños, jóvenes y otros aficionados a la saga en el Museo de la Pintura Mural. Podían entrar sin pagar y participar en juegos y concursos, pero llevarse un recuerdo exigía un gasto considerable para quienes viven de ingresos bajos.

Varitas, libros y fotos: los precios de la convención

Según publicó 14ymedio, las varitas costaban 3.000 pesos cubanos y unas pequeñas brujas de artesanía se ofrecían por 3.500. Los libros relacionados con Harry Potter tenían precios de entre 10.000 y 12.000 pesos.

Las cifras cobran otra dimensión al compararlas con el salario mínimo mensual en Cuba, fijado en 3.210 pesos. Una varita equivale a casi toda esa cantidad. El libro de mayor precio representa aproximadamente 3,7 mensualidades del ingreso mínimo, sin contar ningún otro gasto del hogar.

La comparación no describe el presupuesto de todos los asistentes: sus ingresos pueden ser distintos. Sí muestra cuánto tendría que destinar a uno de esos artículos una persona que solo cobre el salario mínimo.

Juegos gratuitos y puestos de artesanía

La cuarta convención de Harry Potter en Cuba ofreció actividades inspiradas en el universo creado por J. K. Rowling. Los asistentes participaron en juegos para sumar puntos a las casas de Hogwarts, mientras algunos niños acudieron con capas, corbatas y uniformes alusivos a los personajes.

El área de ventas tomó el nombre de Callejón Diagon, la calle comercial ficticia de la saga. Allí había pulseras, collares, figuras coleccionables y muñecos tejidos, además de las varitas y otros objetos artesanales.

Los puestos también ofrecían productos vinculados con el manga, el anime japonés, Yu-Gi-Oh! y Star Wars. La variedad permitía recorrer el espacio sin comprar, aunque quienes quisieran llevarse un artículo debían pagar su precio.

Un gasto opcional frente a los ingresos del hogar

La entrada libre separó el costo de asistir del costo de adquirir un recuerdo. Una familia podía disfrutar de las actividades sin pagar acceso, pero la compra de un libro suponía varios meses de salario mínimo.

Los artículos de colección no son bienes de primera necesidad. Para los hogares que deben priorizar otros gastos, sin embargo, esa diferencia determina si una afición puede incluir también libros u objetos para llevar a casa.

La iniciativa contó con el impulso de seguidores de la saga y el respaldo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Entre las opciones de menor precio figuraban las fotos con sombreros o diademas de las casas de Hogwarts: costaban 100 pesos y se tomaban con el teléfono del propio asistente.


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