Luiz Inácio Lula da Silva continuará al frente de Brasil tras imponerse a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El mandatario consiguió una remontada histórica y gobernará hasta 2030, después de una de las contiendas electorales más ajustadas del país.
La victoria supone un nuevo capítulo en la trayectoria política del líder del Partido de los Trabajadores (PT), que cumplió 80 años este mes.
Lula consigue remontar los resultados de la primera vuelta
El presidente brasileño obtuvo el 51,74 % de los votos válidos, frente al 48,26 % alcanzado por Flávio Bolsonaro. Estas cifras corresponden al escrutinio del 97,69 % de las urnas, cuando la victoria ya estaba matemáticamente definida.
El resultado sorprendió por lo ocurrido durante la primera vuelta del 4 de octubre. Entonces, Bolsonaro había conseguido el 47,03 % de los sufragios, mientras Lula alcanzó el 45,16 %.
La diferencia inicial superaba los dos millones de votos y colocaba al senador del Partido Liberal en una posición ventajosa.
Sin embargo, Lula logró revertir esa distancia durante las tres semanas que separaron ambas votaciones.
Es la primera vez desde el regreso de las elecciones presidenciales directas en 1989 que el segundo candidato más votado consigue imponerse en el balotaje.
Brasil tendrá por primera vez un presidente elegido para cuatro mandatos
La victoria permitirá a Lula iniciar su cuarto mandato presidencial el 1 de enero de 2027.
El dirigente gobernó inicialmente entre 2003 y 2010, durante dos períodos consecutivos. Posteriormente regresó al poder en enero de 2023, tras derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022.
Ahora permanecerá en la Presidencia hasta finales de 2030, cuando tendrá 85 años.
Su rival, Flávio Bolsonaro, de 45 años, intentaba devolver a su familia al Palacio de Planalto. El senador es hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de prisión por su participación en una conspiración golpista.
La campaña estuvo marcada por una intensa polarización y por diferencias sobre economía, seguridad pública y programas sociales.
Las medidas sociales marcaron la recta final de la campaña
Durante las últimas semanas, Lula concentró buena parte de sus esfuerzos en movilizar a los sectores populares.
Su Gobierno anunció un incremento del 15 % en las prestaciones del programa Bolsa Família, del que dependen millones de brasileños.
También impulsó medidas relacionadas con el precio de los combustibles, los créditos públicos y la renegociación de deudas familiares.
Otra decisión relevante fue la aprobación parlamentaria de una reducción de la jornada laboral semanal, de 44 a 40 horas, sin recortes salariales.
La iniciativa recibió finalmente el respaldo de Flávio Bolsonaro, aunque sectores empresariales expresaron preocupación por sus posibles consecuencias económicas.
El presidente defendió durante la campaña la continuidad de las políticas sociales, mientras su adversario prometía modificaciones en la gestión económica y de seguridad.
¿Qué significa la victoria de Lula para América Latina?
El resultado mantiene a Brasil bajo la conducción del Partido de los Trabajadores durante otros cuatro años.
La continuidad de Lula también tendrá repercusiones en las relaciones diplomáticas del gigante sudamericano.
Durante su actual mandato, el mandatario impulsó la cooperación regional y defendió una política exterior basada en las relaciones con diferentes potencias.
Su Gobierno ha buscado fortalecer los vínculos con China, Europa, los países del Mercosur y los integrantes de los BRICS.
Las relaciones con Estados Unidos constituyen otro asunto importante para el próximo período presidencial.
En 2025, la administración de Donald Trump impuso elevados aranceles sobre determinados productos brasileños, provocando tensiones comerciales entre ambos gobiernos.
Lula deberá gestionar ahora ese vínculo mientras intenta mantener sus acuerdos económicos con otros socios internacionales.
Una elección que también dejó controversias
La jornada electoral del domingo 25 de octubre estuvo acompañada de dificultades relacionadas con el transporte y las condiciones meteorológicas en distintas localidades.
Las autoridades electorales extendieron dos horas el horario de votación ante los problemas detectados.
La decisión generó cuestionamientos durante una jornada en la que ambos candidatos movilizaron a sus seguidores.
Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para participar en unas elecciones que terminaron con una diferencia de más de cuatro millones de votos entre los dos aspirantes.
Lula afrontará su nuevo período presidencial con un Congreso donde las fuerzas conservadoras mantienen una presencia considerable. La negociación parlamentaria será fundamental para impulsar nuevas reformas económicas y sociales.
















