Estados Unidos prepara nuevas restricciones que podrían afectar a determinadas inversiones relacionadas con Cuba.
La propuesta del Departamento del Tesoro también alcanza a otros países y abre interrogantes para empresas estadounidenses y sus socios.
Las medidas se centran en tecnologías consideradas sensibles. La biotecnología figura entre las novedades, aunque no se trata de una prohibición general de todas las actividades comerciales con la isla.
¿Qué anunció Estados Unidos y cuándo comenzaría a aplicarse?
El Departamento del Tesoro presentó el proyecto el 22 de octubre de 2026. La propuesta apareció en el Registro Federal el lunes 26 de octubre.
Desarrolla la Ley Integral de Seguridad Nacional de Inversiones en el Exterior, conocida en inglés como COINS Act, aprobada en diciembre de 2025.
El objetivo declarado consiste en impedir determinadas inversiones estadounidenses que puedan beneficiar capacidades militares, de vigilancia o inteligencia de países considerados de preocupación.
La lista contemplada incluye Cuba, China, Rusia, Irán y Corea del Norte. Venezuela no aparece entre los países actualmente incluidos en la propuesta.
Las nuevas reglas aún no están vigentes. El Tesoro recibirá comentarios públicos hasta el 7 de diciembre y publicará posteriormente una regulación definitiva.
¿Qué sectores quedarían sometidos a las restricciones?
El proyecto identifica actividades de semiconductores y microelectrónica, inteligencia artificial, computación cuántica, supercomputación y tecnologías hipersónicas.
Como novedad, incorpora la biotecnología y determinados equipos y procesos asociados a ella.
La propuesta distingue inversiones prohibidas de otras que, según sus características, tendrían que notificarse al Tesoro.
No todas las operaciones tecnológicas quedarían automáticamente prohibidas. La clasificación depende de la actividad específica, la empresa destinataria y las condiciones de la inversión.
¿Por qué la biotecnología es relevante para Cuba?
Cuba posee una industria farmacéutica y biotecnológica desarrollada alrededor de instituciones científicas y empresas estatales, entre ellas BioCubaFarma.
El nuevo enfoque estadounidense contempla determinadas tecnologías biológicas y procesos de fabricación con posibles aplicaciones estratégicas.
La regulación podría importar para empresas o inversores estadounidenses que pretendan participar en operaciones cubiertas por las nuevas definiciones.
El anuncio no constituye una sanción individual contra BioCubaFarma. Tampoco significa que todos los medicamentos, vacunas o proyectos científicos cubanos queden prohibidos.
Será necesario examinar el texto definitivo y los parámetros técnicos que delimiten cada categoría.
¿Quiénes podrían verse afectados?
El programa se dirige fundamentalmente a personas y empresas estadounidenses que realicen determinadas inversiones en entidades extranjeras cubiertas.
También puede alcanzar ciertas entidades extranjeras controladas por estadounidenses, según las condiciones definidas por las reglas.
Entre las operaciones analizadas figuran adquisiciones de participaciones empresariales, inversiones de capital, creación de sociedades conjuntas y otras transacciones vinculadas a negocios tecnológicos.
El proyecto prevé excepciones para determinados tipos de operaciones. Por tanto, mantener alguna relación empresarial con Cuba no basta para dar por supuesta una infracción.
¿Qué controles y sanciones contempla la propuesta?
Las transacciones que sean notificables obligarían a presentar información ante el Departamento del Tesoro. Para algunos supuestos se contempla un plazo de 30 días tras completarse la operación.
En cambio, las transacciones prohibidas no podrían realizarse sin una excepción válida. También se plantean medidas de desinversión cuando se incumplan las reglas.
Las infracciones podrían acarrear multas civiles, calculadas conforme al marco legal estadounidense aplicable. Los máximos monetarios están sujetos a ajustes y no deben tratarse como una cifra fija.
¿Afectará a las remesas o a los viajes a Cuba?
No directamente. La propuesta se refiere a inversiones estadounidenses en sectores tecnológicos determinados.
No anuncia, por sí misma, nuevas prohibiciones generales sobre remesas familiares, viajes o envíos personales a la isla.
Esas actividades se regulan por disposiciones diferentes, aunque puedan existir restricciones previas que sigan aplicándose.
El comunicado oficial del Departamento del Tesoro y su página del programa de seguridad de inversiones exteriores recogen los detalles del proyecto.

















