La crisis del turismo en Cuba mantiene cerrados 73 hoteles y deja unas 25,000 habitaciones fuera de explotación.
Las cifras muestran la profundidad del retroceso en un sector considerado durante años una fuente esencial de divisas para el país.
Decenas de hoteles permanecen sin operar
El cierre de instalaciones responde a una combinación de baja ocupación, apagones, falta de combustible y problemas con los suministros.
Muchos establecimientos no reciben suficientes visitantes para cubrir sus costes. Otros trabajan de forma parcial o concentran a los huéspedes en menos edificios.
El Gobierno ha utilizado el término “compactación” para describir el traslado de turistas y el cierre temporal de hoteles con poca demanda.
Esa estrategia busca reducir el consumo de electricidad, agua, transporte y alimentos en medio de la crisis nacional.
Sin embargo, la cifra de 73 hoteles cerrados refleja un problema que supera los ajustes operativos habituales del sector.
Unas 25,000 habitaciones quedan fuera del mercado
La paralización afecta aproximadamente a 25,000 habitaciones, según los datos divulgados sobre la situación turística.
El volumen representa una parte importante de la capacidad construida durante años con fuertes inversiones estatales.
Cuba siguió levantando nuevos hoteles incluso cuando la llegada de visitantes y la ocupación mostraban una tendencia descendente.
En 2025, la ocupación hotelera internacional cayó al 18.9%, uno de los peores registros de las últimas décadas.
Durante 2026, los datos parciales tampoco muestran una recuperación suficiente para llenar el amplio inventario disponible.
Menos vuelos y salida de operadores extranjeros
La reducción de conexiones aéreas agravó la situación. Varias aerolíneas suspendieron rutas o recortaron frecuencias hacia la isla.
La falta de combustible de aviación también provocó cancelaciones, cambios de programación y dificultades para mantener operaciones regulares.
A este panorama se añadió la retirada de importantes cadenas extranjeras vinculadas durante años con la gestión hotelera cubana.
Meliá, Iberostar y otros grupos redujeron o terminaron contratos durante 2026, en medio de sanciones estadounidenses y bajos ingresos.
La pérdida de operadores afecta la comercialización internacional, las reservas, los sistemas de pago y la confianza de los viajeros.
Apagones y escasez golpean la experiencia turística
Los visitantes encuentran cortes eléctricos, dificultades de transporte y limitaciones en la oferta de alimentos y servicios.
Estas condiciones reducen la competitividad de Cuba frente a destinos del Caribe con mejores conexiones y mayor estabilidad.
República Dominicana, México y otras plazas regionales continúan registrando cifras muy superiores de visitantes internacionales.
El turismo cubano también enfrenta críticas por mantener inversiones hoteleras mientras otros sectores sufren falta de recursos.
Miles de trabajadores quedan afectados
El cierre de hoteles repercute en empleados, transportistas, proveedores privados y pequeños negocios vinculados con los viajeros.
Algunos trabajadores son reubicados, mientras otros enfrentan reducciones de jornada, interrupciones salariales o pérdida de ingresos adicionales.
El Gobierno insiste en que el turismo seguirá siendo estratégico. No obstante, las cifras actuales muestran una capacidad muy superior a la demanda real.
La reapertura de las instalaciones dependerá de más visitantes, vuelos estables, combustible y mejores condiciones dentro del país.

















